Prosa aprisa
Unos “pobres” ricos
Arturo Reyes Isidoro
¿Se imagina usted lectora,
lector, a los Chedraui recibiendo dinero en forma de apoyo del programa
Oportunidades, el programa de asistencia social del gobierno federal para los
pobres del país? En un equivalente, más o menos, de lo que denuncia ayer el
diario porteño Notiver cuando informa
que integrantes de la familia del empresario Valentín Ruiz (“casi todos”), el
Carlos Slim veracruzano, radicados y ampliamente conocidos en la zona conurbada
Veracruz-Boca del Río, están inscritos y reciben dinero, apoyos del Procampo,
el programa de asistencia social del gobierno federal de apoyo al agro.
En una relación del programa
correspondiente a este año, en el rubro componente: modernización de maquinaria
agropecuaria, que obtuvo y publica el rotativo, aparecen inscritos y
beneficiados los señores Francisco José Ruiz Anitúa, María Esther Ruiz Anitúa,
Javier Antonio Ruiz Anitúa, Valentín Manuel Ruiz Anitúa y Valentín Manuel Ruiz
Ortiz, quienes recibieron en apoyo las cantidades de 110 mil, 109 mil, 110 mil,
92 mil y 110 mil pesos, respectivamente.
El primer párrafo de la nota
informativa, firmada por Manuel Hernández, resume todo: “El gobierno federal,
en vez de beneficiar a los campesinos se dedica a otorgar beneficios a los
millonarios, tal es el caso del programa PROCAMPO, en el cual en el padrón de
beneficiarios aparece el empresario veracruzano Valentín Ruiz Ortiz y toda la
familia”.
Legalmente, de acuerdo a la
normatividad que rige al Procampo, los millonarios Ruiz no estarían o no están
fuera de la legalidad, pero a todas luces su comportamiento en este caso es
moral y éticamente reprobable; un abuso y una burla al amparo de la
complacencia y complicidad del gobierno federal, casi un acto de corrupción
más.
La crítica situación de los
verdaderos hombres del campo, su pobreza y hasta su miseria se agudizaron a
raíz de la firma del Tratado de libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Al
desgravarse el sector, los productos agrícolas del norte de América inundaron
el territorio nacional a precios muy bajos debido a los subsidios que recibe el
campo por parte del gobierno estadounidense. El Procampo nació con el objetivo de
“compensar a los productores nacionales por los subsidios que reciben sus
competidores extranjeros”.
Se entendería que es un programa
para quienes realmente están urgidos, necesitados de apoyo, o sea los
campesinos, ejidatarios, pequeños propietarios, acaso los medianos que viven
realmente del campo y de sus productos y que a causa del TLC resultaron
afectados porque no tienen otra forma de compensar la competencia desigual con
los productos subsidiados del exterior y por lo tanto no tienen tampoco otra
forma de subsistir. Para muchos de los afectados, miles, acaso millones, se
trata de casos hasta de sobrevivencia, de ellos y de sus familias. Esos son los
que necesitan los apoyos de Procampo, ¿pero los multimillonarios Ruiz?
Para una idea de quiénes son
estos pobretones ricos, el jefe del clan, el señor Ruiz Ortiz, es presidente y
director general de Grupo Empresarial Herro y ha sido presidente de la
Agrupación de Compañías Constructoras de Veracruz y el Consorcio INTRA, que
comprende empresas del ramo turístico, hotelero, industrias de explotación y
transformación minera, ha sido concesionario cervecero, tiene la concesión de
la autopista Xalapa-Veracruz, se ha especializado en la venta de
fraccionamientos de lujo y de su poderío como constructor hablan algunas de sus
obras: el estadio Luis “Pirata” Fuente, los fraccionamientos Virginia, Los Pinos,
Las Vegas 1 y 2, Hípico, Club de Golf Villa Rica y los hoteles Fiesta Americana
y Fiesta Inn.
Asiduo a aparecer junto con miembros
de su familia en renombradas revistas de la más alta clase social de país y
calificado por los redactores como miembro de las “mejores familias
veracruzanas”, por lo que se advierte, el señor Ruiz Ortiz y los demás miembros
de su familia no tienen ni sienten ningún rubor de estar usufructuando recursos
de programas sociales, de todos los mexicanos, para los verdaderamente necesitados.
No sería nada raro que ahora mismo estuvieran reponiéndose de tanto sacrificio
en algún balneario de Miami o celebrando en su mansión mínimo con champaña.
¿Quién los recomendó o quién los
aprobó y a cambio de qué para disfrutar del privilegio de verse como pobretones
o jodidos? Notiver, como siempre,
cumpliendo su función social: denunciado, se trate de quien se trate.
Supura pus la OVC
Por lo que se lee, supura pus la
Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC) del gobierno del estado. Ayer, el secretario
de Finanzas, Tomás Ruiz González, reveló que se están revisando los contratos
de la OVC para definir cuáles y cuántos se pagarán y cuáles y cuántos no, pues se han detectado
algunos con irregularidades.
Al respecto, el nuevo titular de
la Oficina, Sergio Pazos Navarrete, ha señalado irregularidades detectadas en
contratos, debido a lo cual la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN)
no ha liberado los recursos del impuesto del dos por ciento al hospedaje (la
OVC fue creada durante la administración del gobernador Miguel Alemán Velazco y
está encargada de administrar los recursos del fideicomiso de ese impuesto, el
cual está destinado exclusivamente para promoción turística).
Ayer, al ser entrevistado, el
titular de Finanzas declaró que se revisan con detalles las obligaciones del
citado organismo para cubrir en tiempo y forma las que proceden, “pero si se trata de contratos los cuales no
reúnen los requisitos no serán cubiertos”. ¡Zuku! ¿Qué indicaría esto? Que
existen irregularidades. Que en la obtención y en el otorgamiento de servicios
no se cumplió con las nomas y con los requisitos y entonces cabe preguntar por
qué entonces se otorgaron esos contratos y/o a cambio de qué.
En diversas declaraciones a la
prensa, los prestadores de servicios turísticos se han quejado y han denunciado
que no saben qué se hizo con los recursos destinados al sector producto del
citado impuesto y que hubo malos manejos con ese dinero.
“Se ha dado vista a la
Contraloría del Estado para que revise si existe algún tipo de conducta que
deba ser objeto de análisis y en su caso de sanciones; será la Contraloría del
Estado la competente precisamente para determinarlo”, dijo el secretario de
Finanzas.
En pocas palabras, el balón está
en la cancha de la Contraloría General del Estado, que a ver si ahora sí da
color.
Todo lo anterior por el lado
oficial, pero por lo que hace a las empresas privadas involucradas, a las que
no les paguen, a ver si se quedan calladas o deciden despepitar y, además,
presentar denuncias legales contra quien o quienes resulten responsables de que
no les retribuyan. Interesante sin duda alguna.
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