Prosa
aprisa
Con lupa revisan quiénes serán delegados
Arturo
Reyes Isidoro
O no les corre prisa, o quieren ser muy cuidadosos, o
tienen muy bien calculados los pasos que van a dar y cuándo los van a dar.
Lo que se sabe es que un grupo que depende directamente
del presidente Enrique Peña Nieto revisa con cuidado todo lo referente a
quienes habrán de ser los próximos delegados federales, no sólo en Veracruz
sino en todo el país.
Lo que se sabe también es que todos los gobernadores
han llevado su lista de propuestas para ocupar la titularidad de las
delegaciones, pero que también los propios secretarios tienen sus candidatos,
al igual que influyentes políticos, lo mismo senadores que diputados y
dirigentes partidistas y de sectores.
Y no se trata de forcejeo o de cabildeo, porque el
grupo revisor, según se sabe, tiene la encomienda de pasar la lupa por nombres,
hombres y mujeres, sin atender ninguna recomendación para decidir, sino para
que vean idoneidad, es decir, antecedentes, capacidad, experiencia, trayectoria,
conocimiento de las áreas a las que aspiran o para las que están siendo
propuestos, en fin, y que vayan depurando la que será la lista que será
presentada para el palomeo final.
En ese impasse,
no han faltado muchos políticos o ex funcionarios desempleados que, por
iniciativa propia, se han dejado caer por el Distrito Federal para tocar
puertas y pedir chance para que también los consideren, y muchos han logrado
por lo menos que les reciban su currículum y hasta les han dado esperanzas de
que pudieran llegar a ser.
En el caso de algunos aspirantes veracruzanos, hay
algunos que ya tienen experiencia y saben muy bien cómo se cocinan estos
nombramientos, porque ya han sido delegados federales, y están conscientes y
están decididos a aceptar que los nombren pero con la condición de que vayan a
otros estados.
Así, no será raro de que muchos que ya se sienten
delegados federales porque han ido en una lista o han sido propuestos o porque
se les maneja en los medios terminen frustrados cuando sepan, en definitiva, a
quienes se ha escogido.
Mientras, la espera, la tensión, los nervios, las
veladoras encendidas están a la orden del día. En esa espera, ha surgido la
versión de que hasta el ex alcalde xalapeño y ex diputado federal Ricardo Ahued
Bardahuil si aceptaría con gusto una invitación para ir a una delegación
federal, pero no a ser candidato a diputado local.
Entretanto, también, la actividad preselectiva de
candidatos a diputados locales y a presidentes municipales continúa y la
oposición, por lo menos la del PAN y la del PRD, parece que está decidida y ya
nada la parará para llevar hasta sus últimas consecuencias su alianza o
coalición.
El sábado, en tanto las dirigencias priistas viajaban
a Coatzacoalcos y a Córdoba para sostener desayunos de “unidad” y reunión de
“amigos” buscando posesionar a sus candidatos, acabar con la división de grupos
tricolores locales y tratar de dar la imagen de que todo está o va bien, en
Xalapa, en un café de la avenida Araucarias, en dos mesas armaban su entramado
aliancista panistas y perredistas encabezados por Hermann Ortega Castro, ex
secretario general del Comité Directivo Estatal blanquiazul, y Rogelio Franco
Castán, ex dirigente estatal del PRD.
Ayer, el diputado federal perredista Uriel Flores
Aguayo y el regidor panista del ayuntamiento Omar Miranda, casualmente, juntos,
anunciaron una consulta pública el domingo en diferentes puntos de Xalapa en
busca de una solución al problema vial de la capital del estado. Pero fue pura
casualidad, ¿eh?, no hay que ser mal pensados. Ya se sabe de antemano, el
problema no se va resolver, pero mediáticamente los opositores, a ojos de los
xalapeños, ganaron un punto. Lo que se vio ayer también, es que están
trabajando juntos azules y amarillos.
Por otra parte, el viernes, en un domicilio de la
misma avenida Araucarias, por la tarde tuvo lugar una reunión de un grupo de
personas interesadas en promover una candidatura ciudadana que, hasta donde sé,
no se trata la de Dulce María Dauzón, a menos que al final decidan sumársele.
A propósito de Dulce, lo que se sabe, porque no hace
ruido, por lo menos hasta ahora, es que, cual hormiguita, en forma callada
trabaja y trabaja en colonias y comunidades que conoce muy bien, todos los días
desde muy temprano hasta muy tarde de la noche, ajena a grillas partidistas,
tratando de consolidar una imagen de precandidata ciudadana.
En todo ese contexto en el estado, en la columna “Frente Políticos”, de Excelsior, se publicó el lunes: “De
todas, todas. El presidente del PRI, César Camacho Quiroz, va por las 14
elecciones locales que habrá en julio. Por ello, afirmó que su partido sólo
seleccionará candidatos con reales condiciones para ganar, así que las
dirigencias estatales están obligadas a encontrar las mejores propuestas. El
PRI ya demostró que cultiva el músculo político. En 2012 despertó y en su
camino tiene pensado arrasar a sus contrincantes políticos. En reunión de
trabajo con la dirección nacional de la CROC, que dirige el senador Isaías
González Cuevas, dijo que quienes deseen ser candidatos tendrán que hacer valer
la fuerza de su trabajo. Es decir, sólo los verdaderos elegidos; fuera
charlatanes”.
Sin duda, en el caso de Veracruz, las palabras del
dirigente nacional alientan a quienes se consideran con derecho y con todos los
méritos para ser abanderados por su partido pero que sienten o saben que no
tienen la bendición de la dirigencia estatal, y el forcejeo está a todo lo que
da, y lo cierto, lo único cierto es que en pocos casos ya hay candidatos muy
perfilados, pero nadie está seguro, por lo que el camino de aquí a mayo cuando
serán registradas las candidaturas definitivas ante la autoridad electoral
estará muy accidentado y más de uno, de los que se siente casi seguro hasta
ahora, quedará en el camino.
En
ese contexto también, ayer el coordinador del PAN en la Cámara de Diputados
federal, Luis Alberto Villarreal, amagó con el rompimiento del diálogo con el
gobierno de Enrique Peña Nieto si éste “mete las manos” en las elecciones.
“Hemos
dicho que estamos en la disposición de dialogar y de encontrar consensos, pero
eso, desde luego, no significa que estemos dispuestos a arrodillarnos ante el
nuevo gobierno, ni mucho menos; habremos de ir a competencias electorales y
también le hemos advertido al gobierno que si mete la mano en las elecciones,
nosotros tendremos que romper el diálogo con ellos”, puntualizó.
Traducido
en buen romance, eso significa que, en el caso del estado, se tendrá mucho
cuidado de no contribuir a un posible rompimiento de un instrumento que hasta
ahora da brillo y esplendor a Peña Nieto, tratando, por ejemplo, de influir
para impedir la alianza o coalición de panistas con otros partidos, por lo que
los aspirantes priistas tendrán que hacer valer sus méritos, es decir, trabajar
y trabajar para convencer al electorado, pues tendrán verdadera competencia y
no podrán meter mucho las manos para ayudarlos.
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