Prosa
aprisa
De los
medios a la política
Arturo
Reyes Isidoro
Después de cinco años, Sergio González Levet acaba de
dejar la subdirección del diario El
Portal, hasta hace unos días Milenio
El Portal. Aspira a ser candidato a diputado local por Misantla, su tierra
natal. Cumplió su ciclo, dijo al despedirse y pasa “a otra historia. Vuelvo a
mis orígenes, regreso a mi tierra y emprendo el vuelo”.
Sergio fue mi compañero en la
Facultad de Letras de la Universidad Veracruzana, así como en el semanario
xalapeño Punto y Aparte. Mantenemos
la amistad hasta la fecha, en los mejores términos. Nunca pensé que tuviera
aspiraciones políticas ni que su vocación lo llamara por ese camino.
A mi querido amigo lo vi siempre
más por el camino de las letras y del periodismo. Le deseo el mayor de los
éxitos en su nuevo proyecto. Tiene todo el derecho. Es culto. Tiene buena
imagen.
Como en el suyo, de otros tres
casos directos de los que tengo memoria, al menos dos compañeros periodistas
dejaron sus medios para internarse en los vericuetos de la política o del mundo
administrativo oficial. Para mí –lo digo siempre lamentándolo, porque los
aprecio–, creo que no fue la mejor decisión de sus vidas (aunque a lo mejor
ellos piensen que sí, claro está). Del medio periodístico, prácticamente se
perdieron y dejaron de ser un referente como comunicadores.
De estos últimos tres casos, en
su momento, Raymundo Jiménez, viejo compañero de lides periodísticas, serio,
profesional, agudo y crítico, aspiró a la presidencia municipal de Emiliano Zapata,
mejor conocido como Dos Ríos, municipio al que pertenece Rinconada, comunidad
en la que nació.
Raymundo jugó abanderado por el
PRI. Sin duda, era buen candidato y dadas sus múltiples relaciones hubiera
conseguido muchos beneficios para su municipio. Tenía deseos de llegar a la
alcaldía y le echó ganas. No tuvo éxito porque desde adentro mismo de las filas
tricolores lo combatieron personas que veían en riesgo sus intereses.
Pero el colega, para su fortuna,
la del medio y la de sus lectores –entre ellos yo– tuvo un alejamiento sólo
temporal y pronto volvió a lo suyo y hoy está convertido en uno de los mejores
columnistas políticos de Veracruz, incluso acaso el mejor. Lo respeto y lo
admiro.
Norberto Crescencio Galván
Valentín, mejor conocido en su momento como Norberto Galván, fue reportero y
luego conductor estelar de noticias en Telever y corresponsal del diario Excelsior en el puerto de Veracruz. Su
aparición todos los días en la pantalla chica para dar las noticias en el canal
televisivo más visto del estado lo hizo famoso y muy conocido.
Su vínculo laboral con Televisa
hizo que cuando llegó como precandidato al gobierno del estado el licenciado
Miguel Alemán Velasco, Telever lo asignara para cubrir sus actividades. Ya como
candidato el ahora presidente del Consejo de Administración de Interejet, a
Galván lo mantuvieron en la cobertura.
De ahí nació una relación con el
propio aspirante a la gubernatura y con su entonces secretario particular, el
capitán Alejandro Montano Guzmán, y Norberto terminó por renunciar a
Telever-Televisa para hacerse cargo de la Dirección de Televisión del Gobierno
del Estado, área que propiamente él fundó e impulsó siempre con el apoyo del
licenciado Alemán.
Era (y es) entusiasta, muy leal,
profesional, sabía (y sabe) de su negocio y consolidó la Dirección de
Televisión. Pero apenas en el primer tercio del gobierno alemanista se
atravesaron las circunstancias y tuvo que salir de Comunicación Social al
cambio de titular (Raúl Peimbert por Sabás Huesca). Lo enviaron a Radiotelevisión
de Veracruz donde de entrada lo congelaron y ahí sobrevive todavía. Pero, de
hecho, se perdió, aunque a cambio ha logrado una exitosa carrera
académica-comunicativa.
José Valencia Sánchez, Pepe, a
quien conozco prácticamente desde niño, pues desde niño había comenzando
trabajando en un periódico, el Diario del
Sur de Acayucan, al que ingresé como aprendiz de reportero y del que llegué
a ser subdirector, de Yayo Gutiérrez, alcanzó lo que tal vez muchos del
entonces reducido gremio, en nuestro tiempo, hubiéramos querido: la dirección
del Diario de Xalapa.
Como director del “Vocero de la
Provincia”, Pepe llevaba un paso ascendente, fulgurante. Tenía incluso
reconocimientos de organismos internacionales. Se hablaba ya de tu con el poder
político y con el poder económico, con los principales y más ricos empresarios
de Xalapa, con los que convivía, hasta que quién sabe quién, que enemigo suyo
(es mi punto de vista muy personal), le prendió la mecha y le metió la
jiribilla de que podría ser el presidente municipal de Xalapa. Una versión que
alguna vez me dieron estando yo en el Gobierno, aunque nunca nadie me la
confirmó, decía que el entonces gobernador Miguel Alemán trató de hacerlo
desistir y que incluso lo invitó a hacerse cargo de la Coordinación General de
Comunicación Social. Pepe, ya para entonces, había escuchado el canto de las
sirenas (insisto, es mi opinión personal) pensando incluso que todos los
partidos políticos lo apoyarían. Se estrelló contra la dura realidad. Casi
todos lo abandonaron incluyendo sus supuestos amigos los poderosos empresarios.
Ni fue alcalde y dejó la dirección de uno de los más importantes diarios del
estado. Hoy aspira a ser candidato, otra vez, a presidente municipal apoyado por
el PRD. Para mí, dejó lo más por nada.
Y hoy, aparte del caso de Sergio,
dos compañeros más parece que han tomado la decisión de dar el triple salto
mortal, del trapecio de los medios de información al de la política, sin red
protectora, bajo las siglas del PRI: Anilú Ingram Vallines y Tonatiuh Pola
Estrada, la primera ex conductora de noticiarios de radio en Veracruz y participante
en un programa de televisión, todavía directora de Radio del Gobierno del
Estado, y el segundo conductor estelar del noticiario matutino de Telever así
como de un escuchado noticiario de radio del puerto jarocho.
Excelente compañera mía en el
gobierno del estado, tampoco supe alguna vez que Anilú tuviera vocación
política. Hoy, con entusiasmo proclama su aspiración. En algunos convivios,
siempre le dije que admiraba su alegría contagiosa y su entusiasmo y siempre le
desee que nunca se le acaben. Me contagiaba y me gustaba verla sonreir, bailar,
echar relajo. Le envío un abrazo y le deseo que tenga éxito. Deberá saber que
la política da muchas satisfacciones, pero también que tiene muchos sinsabores,
que el camino adentro es a veces muy escabroso. Que sean más las primeras y
menos o nulos los segundos. Que yo sepa, ella no tiene ninguna necesidad
económica.
De Tonatiuh, estoy sorprendido.
Lo respeto, lo admiro y lo aprecio. He escrito aquí que el primer café de la
mañana lo tomo viéndolo abrir el noticiero de Telever, junto con Carolina
Ocampo y con Isidro Cano Luna. Si tiene vocación política, dará el paso
correcto. Caso contrario, puede llegar a ser una nueva versión de Norberto Galván
y de Pepe Valencia juntos. Me gusta más como comunicador y no me lo imagino
como político o como aspirante a político. Pero, como compañero, le deseo todo
el éxito, el mejor de los éxitos.
Deberá saber, igualmente, que en
política, aunque triunfe en las urnas, pasará a ser uno más; que sus decisiones
personales no contarán; que tendrá que hacer o decir cosas aunque sean en contra
de su voluntad o de sus convicciones; que la pluralidad que ahora practica por
las características propias de su quehacer profesional, se terminará; que
estará sometido a la crítica, al juicio y al señalamiento de los que entonces
serán sus ex compañeros; que si sale de Telever y de Televisa quemará sus naves
ahí.
Pero a Sergio, a Anilú y a Tona
(como lo conocen sus cuates) les deseo éxito, mucho éxito personal.
Sinceramente. Mi amistad, mi compañerismo, mi solidaridad y mi comprensión la
tendrán siempre. Que les vaya bien en su nuevo proyecto.
Mi
solidaridad
A propósito de compañeros, mi
abrazo solidario a Rogerio Pano Rebolledo por la sensible pérdida de su padre
Rogelio Pano de la Barrera, quien falleció en la ciudad de Acapulco.
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