Prosa
aprisa
Panistas,
“llegaron sólo a robar”
Arturo
Reyes Isidoro
Por más que hago memoria, por más
que le doy vueltas al asunto, no recuerdo, no encuentro nada relevante, qué
destacar, que hayan hecho los panistas en el estado mientras su partido estuvo
en la presidencia de la república.
Si bien perdieron el poder en
julio pasado y lo entregaron en diciembre, en la entidad, de hecho, su gris
gestión acaba de concluir esta semana, o por lo menos así lo considero, cuando
tuvieron que entregar la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social
(Sedesol), la más emblemática representación de las dependencias federales en
la entidad por el manejo de los programas de asistencia social que tienen que
ver con amplios sectores de la población, a los que a cambio de beneficiarlos
se les cobra una cuota en especie, su voto, que ayuda a sostener al gobierno en
turno, anteayer el del PRI, ayer el del PAN y hoy nuevamente el del PRI.
Nadie mejor que un panista ha
resumido la actuación del panismo en Veracruz durante 12 años, los de Fox y los
de Calderón.
El 10 de enero pasado, Francisco
Ávila Camberos, quien fue una verdadera excepción por su actuación como
presidente municipal del puerto de Veracruz, lamentó lo que sucede en las filas
blanquiazules, cuando, afirmó, grupos de poder llegaron sólo para enriquecerse.
Luego de que declaró que está
asqueado de su propio partido, cuando hay ahora diputados federales
“folclóricos” (es de imaginar que se refería a Rafael Acosta Croda, a quien en
el puerto conocen como “El loco” o como Acosta “Cruda” por el espectáculo que
brindó en completo estado de ebriedad en el informe de la alcaldesa Carolina
Gudiño Corro), fue severo y contundente: “Desde hace años advertimos que esto
iba a pasar dentro del PAN, cuando hay corrupción y problemas que no se
intentaron corregir cuando los propios panistas lo propiciaron , como aquellos
que salieron inmensamente ricos con sus cargos”.
No paró. Soltó todo lo que
guardaba mientras veía cómo su partido y las posiciones de su partido se
convertían en un verdadero botín, muy lejos de lo que habían prometido cuando
llegaron al poder, de que serían el paraíso en la tierra: de la honestidad, de
la transparencia, de la ética, del servicio público ejemplar.
“No hablo de nombres pero a quien
le caiga el saco que se lo ponga, pero quien vuelva a llegar que llegue a
servir y no a robar”. ¡Zas!
Ávila Camberos, un ejemplar
alcalde, trabajador, respetuoso, institucional, honesto (me tocó ver de cerca
su actuación porque contemporizó con el gobernador priista Miguel Alemán
Velasco en cuya administración estaba yo en el área de prensa), no habla a toro
pasado. Si se recuerda, en 2007 presentó diversas denuncias ante la Auditoría
Superior de la Federación en contra de José Ramón Gutiérrez de Velasco, de su
propio partido, al que acusó de crecimiento sospechoso e inaudito de su fortuna
personal tras su paso por la alcaldía jarocha. Nunca lo bajó ni lo baja de
corrupto.
Entrevistado en el aeropuerto
Heriberto Jara aquel 10 de enero, el ex alcalde y ex diputado federal de origen
coatepecano fue directo: afirmó que los panistas llegaron al poder “con una
mano adelante y otra atrás y salieron ricos”; que muchos hasta metieron a
trabajar a los empleados de sus empresas para no pagarles (creo que quiso decir
más bien que cobraban en las nóminas oficiales pero trabajan en sus empresas
particulares).
Habló de corrupción, de robo, de
mala administración, de que saquearon y hasta aviones tienen ahora, y se dijo
“asqueado” del panismo hoy día.
Todo eso no lo expresó un priista
o un perredista. Lo mencionó un panista y es la fecha en que nadie,
absolutamente nadie de su partido ha salido a responderle, a aclararle, a
decirle que es mentira. La respuesta ha sido el silencio.
No le falta razón en sus
señalamientos. Poco a poco se están yendo los delegados federales panistas. Se
van ricos, inmensamente ricos. Residencias, vehículos de lujo, ranchos,
abultadas cuentas bancarias, negocios, concesiones, notarías, placas de taxi
ostentan ahora como botín de guerra… política.
No fueron más que unos
presupuestívoros, que iban y fueron por el dinero. Cuando concluyó el mandato
de su jefe Felipe Calderón en noviembre pasado, en lugar de renunciar de
inmediato en congruencia con su filiación partidista, se mantuvieron esperando
que les dieran la patada por atrás mientras seguían cobrando. Sólo hubo una
excepción: Agustín Basilio de la Vega, de la SCT, lo que lo honra.
Pero, ¿qué hicieron de bueno por
y para Veracruz?, ¿para sus representados?, ¿para los veracruzanos que
confiaron en ellos?
Los legisladores panistas
pudieron haberle pedido al presidente Calderón, de su partido, que bajara las
tarifas de luz, con lo que le hubieran quitado la bandera a Fidel Herrera
Beltrán; pudieron haber gestionado para que de una vez por todas pavimentaran
la autopista de Tinajas a Coatzacoalcos; pudieron haber conseguido que se
concluyera la autopista Cardel-Poza Rica-Tuxpan; que se construyera la
Tuxpan-Tampico, etc. Pero no. Estaban haciendo fortuna, para ellos y sus
familias, sus amigos, sus compadres, sus socios, sus cómplices.
Hoy, se han ido del poder. Sin
pena ni gloria. Tratando de juntar los despojos que quedan de su partido.
Peleándose por las migajas que para ellos representan algún cargo partidista,
alguna candidatura.
No se lo merecen gentes buenas, honestas,
que creyeron en ellos, que trabajaron y siguen trabajando con honestidad
personal por la causa como el propio Ávila Camberos, como Omar Miranda, como
Martha Marañón.
Pese a la alianza que concretaron
ayer con el PRD, quién sabe cuántos lustros habrán de pasar para que vuelvan al
poder presidencial… y a las delegaciones federales. Es muy aventurado predecir,
pero por cómo está haciendo las cosas Peña Nieto, me atrevo a pensar que será
tal vez a finales del presente siglo, que ya no estaré para verlo.
Los del PRD que se impusieron
ayer y concretaron la alianza deben estar orgullosos de su socio: cuántas
virtudes lo adornan, tantas que uno de sus más distinguidos militantes se dice
“asqueado” de él. Como dicen luego, que les haga buen provecho.
La alianza; sus consecuencias
Si se impone el sentido común y
se escucha la voz de alerta y preocupación de directivos y consejeros priistas
de Xalapa, que saben lo que dicen, la primera, o más bien, la segunda en sufrir
las consecuencias de la alianza PRD-PAN será la aspirante a diputada local
Corintia Cruz Oregón, quien no levanta en las encuestas. Temen que si se
encapricha su partido en postularla, contribuirá, pero a la baja, con la
candidatura de Américo Zúñiga Martínez: le restará votos. Por eso ha resurgido
nuevamente, con fuerza, la idea de convencer al ex alcalde y ex diputado
federal Ricardo Ahued Bardahuil que acepte contender como candidato a diputado
local por el distrito urbano y que lo mismo acepte el ex alcalde David Velasco
Chedraui por el distrito rural. Que se sepa, en esas andan. Pero, decía, la
regidora será la segunda en sufrir las consecuencias. El primero ha sido el ex
delegado federal de la Sedesol, Abel Cuevas Melo, quien ya andaba en
precampaña, pues la candidatura a la alcaldía de la alianza será para el PRD.
Pero hay, habrá más damnificados.
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