Prosa
aprisa
Díaz Ordaz
también congeló a Maldonado
Arturo Reyes Isidoro
Así ha sido, así es y así
continuará siendo la política; los caprichos del poderoso, los intereses del
sistema, el poder unipersonal, vertical.
El domingo, a propósito del
fallecimiento de Juan Maldonado Pereda, el maestro Froylán Flores Cancela recordó
en su columna dominical “Entrecosas”, del Diario
de Xalapa, un hecho poco
conocido.
Lo transcribo textualmente:
“(Ironías del destino: en 1970 el profesor Rafael Arriola Molina, siendo presidente
saliente Gustavo Díaz Ordaz, fue congelado por el Colegio Electoral de la
Cámara argumentando que la votación a favor suyo era incorrecta y por lo tanto
necesitaba de un nuevo conteo de sufragios. El suplente, Juanito Maldonado
Pereda, corrió igual suerte que la del maestro del Papaloapan. Uno y otro nunca
pudieron protestar como propietario y suplente del binomio senatorial. Nunca
los votos fueron, claro, sometidos a conteo. Cosas de la política mexicana)”.
Si alguien conoció muy bien a
Maldonado Pereda fue el maestro Froy, entonces subdirector del Diario de Xalapa, y conoció muy bien, de
cerca, todo acerca de aquel famoso hecho, que tal vez, en otra proporción, en
otro tiempo y en otra circunstancia, tuvo igual repercusión política que aquel
famoso “carbonellazo”, cuando don Jesús Reyes Heroles vetó la candidatura de
Manuel Carbonell de la Hoz al gobierno del estado cuando éste ya se había
destapado.
En aquel tiempo era yo muy joven,
pero ya empezaba a escribir. Lo que recuerdo que provocó todo fue una
declaración de Arriola a un bien recordado periodista, entrañable, José Luis
Hernández Sosa, corresponsal de Excelsior,
reclamando lo que por derecho correspondía a Veracruz como parte de la
Federación, por todo lo que aportaba, algo que constituía entonces un suicidio
por el férreo centralismo y la hegemonía presidencial, casi imperial, que
prevalecía.
(Alguna vez, ya siendo yo
reportero en Xalapa, en una de tantas giras de trabajo, el maestro Hernández
Sosa me platicó que cuando el hecho sucedió, Arriola lo buscó de inmediato; lo
localizó por teléfono y no se aguantó: “¡José Luis, ya me partiste la madre!”.
Y se la partió. Arriola Molina, en efecto, nunca llegó al Senado, ni Maldonado.
Ese fue el declive político del cuenqueño, poeta, escritor, político, orador,
viajero, culto y de quien se decía que en realidad era quien gobernaba atrás de
Rafael Murillo Vidal.)
Y, triste decirlo, porque así ha
sido y en mucho así continúa siendo, para el congelamiento de Arriola Molina se
prestó la oposición, el entonces dirigente del Partido Popular Socialista,
Indalecio Sayago Herrera, quien fue el que hizo la impugnación en el Colegio
Electoral, una figura que ya desapareció pero que no era más que un burdo
disfraz para validar chanchullos y trinquetes electorales, pues permitía que
fueran los propios diputados electos ¡los que calificaran su propia elección!
Hoy, como en el Gatopardo, todo ha cambiado para no
cambiar. El PRI está de vuelta en el poder, y el poder presidencial, pese a
todo, continúa siendo hegemónico, omnipotente y omnipresente. Y si algún
político lo llegara a dudar, bastaría que tratara de cuestionar al poder del
centro.
***
Pues resulta que la moto no era de Américo Zúñiga
Martínez ni iba a prisa porque se le hiciera tarde para ir por las tortillas. Ayer,
mediante un sabroso y muy ameno desayuno, muy temprano, me hacía saber que ya
se compró la suya propia, ahora sí, pero que lo primero que está haciendo es
emplacarla y también de lo primero que le dijo su esposa que haga es que se
compre un casco.
Platicamos de todo, o de casi todo, pero, al final, no
quiso dejar de hacer alusión al comentario que hice en “Prosa aprisa” sobre su
viaje en moto que, me aseguró, lo hizo muy popular, tanto que no hay lugar
donde llegue que no le pregunten por su biciclo. En efecto, me comentó, se le hizo tarde para
una cita que tenía con dos personajes que lo esperaban en un hotel por el rumbo
del edificio de Finanzas y casualmente había llegado a verlo a su oficina un
amigo que iba en moto.
Viendo el tráfico que ahogaba a la ciudad, su amigo le
dijo que no lo pensara, que tomara la moto y que se fuera. No lo pensó dos
veces y pasó lo ya conocido. Y llegó a tiempo.
Américo me dijo que ante toda la difusión que provocó
el comentario, él optó por reconocer su error y ofrecer disculpas a través de
su cuenta de twitter. Y comprobó que la bici o la moto pueden ser una buena
opción para enfrentar con éxito el terrible congestionamiento vehicular, por lo
que arma ya una propuesta por si su partido lo llegara a postular como
candidato a la alcaldía de la capital, cargo al que sí aspira, aunque espera la
decisión del tricolor.
Me pareció saludable que me expresara su más absoluto
respeto a la libertad de expresión y que se dijera dispuesto a atender,
siempre, señalamientos, observaciones, críticas, todo lo que contribuya a
hacerlo mejor como ciudadano y como servidor público.
Américo será un protagonista de la próxima elección
municipal de Xalapa, si su partido decide postularlo, pues no tiene mala imagen
y, por ejemplo, no hay punto de comparación con Reynaldo Escobar Pérez.
Sigo pensando, y se lo dije ayer, que él y Dulce María
Dauzón, que todo parece que será la candidata de Movimiento Ciudadano, pondrán
en un verdadero aprieto a los xalapeños, pues éstos, muchos no sabrán por quién
votar a la mera hora, pues ambos son bien aceptados por amplios círculos
sociales de la capital, uno joven, otra mujer, opciones frescas, atractivas,
diferentes y, creo yo, esperanzadoras, quienes, también pienso y creo no
equivocarme, harán una campaña de altura, que ya nos merecemos.
Por lo pronto, no deja de ser significativo que
Movimiento Ciudadano nombrara como su nueva dirigente estatal a Rosario
Quirasco Piña, hija de una xalapeña ampliamente conocida y muy apreciada en la
capital del estado, Rosario “Charo” Piña, por lo que si Dulce es finalmente
postulada la hará más competitiva.
***
No deja de ser significativo que
el gobernador Javier Duarte de Ochoa haya nombrado como su representante
personal al subsecretario Enrique Ampudia Mello para que asistiera al segundo
pleno de la Fundación Colosio Veracruz el sábado pasado. No deja de ser
significativo porque si bien se trató de desahogar trabajos parte del proceso
rumbo a la XXI Asamblea Nacional del PRI, en puerta, finalmente fue un acto político
partidista en vísperas de que se nombren precandidatos a diputados locales y a
alcaldes. El acto congregó a políticos tricolores de las 206 filiales
municipales del organismo de consulta, así como a diputados, empresarios,
académicos, dirigentes sindicales y sectoriales y servidores públicos, con lo
que nuevamente Fernando Sánchez García demostró su capacidad de convocatoria.
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