Prosa aprisa
De Miguel Ángel Yunes Linares
Arturo Reyes Isidoro
“Estimado
Arturo, un saludo afectuoso y mis sinceros deseos de que recuperes tu salud. Un
atento comentario a tu columna de hoy. No consulto médicos ni en Houston ni en
NY, porque gracias a Dios no padezco ninguna enfermedad.
Cuando como
consecuencia de mi intensa actividad deportiva he llegado a lastimarme me
atiende el Doctor Juan Manuel Avendaño en su consultorio particular ubicado en
Boca del Río.
Te saludo con el afecto de siempre.
Te saludo con el afecto de siempre.
Miguel Ángel
Yunes Linares”.
Vía correo
electrónico recibí anoche (20:07 horas) el texto. Sin duda es en referencia a
la mención que le hice en la columna de ayer: “… en cambio si a Miguel
Ángel Yunes Linares le duele el pie toma
de inmediato un avión para Nueva York, o Houston, para que lo atiendan en
dólares, que si yo los tuviera a lo mejor haría lo mismo”.
Hice esa referencia porque me acordé de un intercambio epistolar que
tuvo en julio de 2012 con José Enrique Ampudia. Escribí entonces en “Prosa
aprisa” del 1 de agosto de aquel año: “A raíz del escándalo epistolar que tuvo
con el nuevo subsecretario de Gobierno, Enrique Ampudia Mello, y que se ventiló
los días 19, 20 y 21 de julio pasados en el diario Notiver, Miguel informó que se encontraba en Nueva York para
atenderse de una tendonitis ‘brutal’. ‘…ando, tuve un problema ahí me lastimé
las rodillas… ya casi salí pero me recomendaron venir aquí a una clínica del
deporte, es que me excedí, andaba yo preparándome para correr la maratón…
entonces me excedí y me lastimé los tendones…’”.
A Miguel Ángel le agradezco sus buenos deseos para con mi salud. Alguna
vez he tenido la ocasión de encontrarme ocasionalmente con él en Notiver y sólo ha habido abrazos
cordiales y recuerdos de tantos años de historia política que hemos vivido él
en su trinchera y yo en la mía, así como de amigos comunes que conservamos y
que nos unen.
También lo felicito por su buena salud. Cabría pensar que aquel viaje a
NY para atenderse fue ocasional. Me dice que lo atiende un médico local y me da
nombre y apellido. Miguel sólo merece mi respeto y consideración como todos los
demás actores políticos del estado. Algo que valoro –y creo que coincidirá
conmigo– es que gracias al profesionalismo con el que nos conducimos hemos
superado o hemos estado siempre por encima de cualquier circunstancia que pudiera
afectar una relación que sólo ha sido de respeto, al margen de la tarea propia
de nuestros respectivos quehaceres.
El relax de Murillo Karam
Del famoso poema de Ramón de Campoamor se derivó la famosa frase Ley
Campoamor que dice: “En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo
es según el color / del cristal con que se mira”.
Me acordé de ella el pasado miércoles 11 de marzo cuando vi las
imágenes del exProcurador General de la República y ahora flamante secretario
de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) Jesús Murillo Karam
disfrutando de un lechero con el gobernador Javier Duarte de Ochoa en un famoso
café de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.
Vino el funcionario federal para la apertura del II Foro Iberoamericano
de Ciudades, pero el rostro relajado de Murillo Karam, sonriente, ya sin ojeras
y con su color natural reflejaba el relax que le causó venir al puerto donde se
mecen las palmeras borrachas de sol.
En realidad, el exgobernador de Hidalgo llegó desde un día antes para
respirar oxígeno puro del mar, apapachado además por las atenciones de quien en
1998 fue su coordinador de asesores cuando ocupó la subsecretaría de Seguridad
Pública de la Secretaría de Gobernación luego de dejar la gubernatura de su
estado, el ahora secretario particular del gobernador Javier Duarte de Ochoa,
José Enrique Ampudia Mello.
Murillo Karam debió haber encontrado –para él– un paraíso en Veracruz
luego del verdadero infierno que le tocó vivir en Guerrero por el caso de
Ayotzinapa, de ahí mi alusión a la frase de Campoamor, porque mientras que
nosotros nos quejamos por el clima que vivimos en el estado, otros llegan y
disfrutan del ambiente que prevalece en la entidad.
Siempre he sostenido que si bien no estamos en un lecho de rosas en
materia de seguridad y a pesar de los problemas que enfrenta el estado por la
crisis en las arcas públicas tampoco se puede comparar a Veracruz con
Tamaulipas, Guerrero o Michoacán, porque también tenemos espacios respirables y
disfrutables en parte gracias a las acciones coordinadas de los gobiernos
federal y estatal, lo que tiene que reconocerse.
En realidad salvo por una pregunta que le hicieron los reporteros sobre
el caso de Ayotzinapa, sobre lo que evitó hablar y dijo que sólo lo haría sobre
la función que ahora desempeña, el hidalguense se ve que la pasó bien en un
estado donde tiene un familiar muy cercano, concretamente en la ciudad de San
Andrés Tuxtla.
De paso al gobernador la visita le sirvió para confirmar el efectivo
servicio que le presta Ampudia por sus relaciones con el altiplano, de las que
tanto está urgido dada la situación por la que atraviesa su gobierno. Los
buenos oficios de José Enrique contribuyeron a un mejor clima durante el
encuentro que sostuvo su jefe con el distinguido visitante.
Extrañó que Murillo Karam no buscara reunirse con Miguel Ángel Yunes
Linares, quien también es –o se dice que es– amigo o muy amigo del extitular de
la PGR.
Y es que esos vínculos determinan una buena relación con la Federación
y atraen beneficios para el estado. La situación del aún secretario de Finanzas
y Planeación (¿por fin entrega mañana miércoles o este mismo martes?), Mauricio
Audirac Murillo, se hizo insostenible precisamente porque ha permanecido en el
cargo en contra de la aprobación de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
(no se sabe a causa de qué) y ha dificultado una buena relación con esa
dependencia además del flujo de recursos hacia las arcas estatales.
Buenas relaciones, en cambio, con el altiplano las tiene la nueva
adquisición del equipo, Tomás Ruiz González, quien también por alguna razón
buscó que se le invitara a retornar a la entidad no obstante que ha tenido
ofertas que cualquier otro hubiera aceptado de inmediato, como, por ejemplo,
ser representante del gobierno de México ante organismos económicos
internacionales con sede en Europa, concretamente en París, pero que no aceptó.
Tomás hizo su primera aparición pública el viernes pasado cuando acudió
al municipio de Úrsulo Galván para inaugurar dos tramos carreteros
rehabilitados en realidad por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes,
pero cuyo crédito le cedió el delegado de la dependencia federal en el estado,
William David Knight Bonifacio, ¿acaso porque le ve futuro?
A esa inauguración acudió como diputado por el distrito Alejandro
Montano Guzmán, quien en el Distrito Federal se promueve a todo lo que da como
aspirante a la gubernatura de dos años o a la de seis, para lo cual se apoya en
su operador León López, “Leoncito”, un viejo conocido publirrelacionista que
operó en la campaña de Patricio Chirinos y que todavía apareció por Xalapa en
los inicios del gobierno de Fidel Herrera Beltrán, presuntamente ahora también
representante del Gobierno del Estado en el D.F.
Rinde informe Renato
El delegado del ISSSTE en el estado, Renato Alarcón Guevara, rendirá
este martes a la una de la tarde su primer informe de labores en un hotel por
el rumbo de la Secretaría de Finanzas y Planeación.
Que se sepa han sido invitados sólo los que deben estar, esto es, será
un acto austero, verdaderamente de trabajo, acorde a las circunstancias
actuales que requieren ser medidos y no caer en dispendios y menos para
lucimiento personal.
Alarcón Guevara acaso es el delegado de la institución más poderoso del
país dada su estrecha relación amistosa de muchos años con el director general
del ISSSTE, Sebastián Lerdo de Tejada.
Pero eso no lo ha hecho confiarse y con periodicidad está recorriendo
el estado para estar en contacto con la derechohabiencia, escucharla y disponer
un mejor servicio, pero para atender igualmente al personal de la institución a
efecto de solucionarles carencias y necesidades que sólo él puede hacerlo.

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