Prosa aprisa
¿Qué ganó Veracruz con los
JCC?
Arturo Reyes Isidoro
El pasado 18 de
febrero se informó que la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte
(Conade) había declinado organizar los Campeonatos Mundiales de Natación de
2017 que se celebrarían en Guadalajara. El motivo: por no estar en condiciones
de cubrir la inversión de 100 millones de dólares que requería para ello la
Federación Internacional de Natación (FINA).
Para la toma de
dicha decisión fue decisivo el recorte presupuestal a las finanzas públicas por
un total de 124.3 mil millones de pesos que había anunciado la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público a finales de enero, que impactó en el presupuesto de
la Conade.
La marcha atrás se
dio no obstante que México ya había pagado 10 millones de dólares como garantía
y fianza para obtener la justa, cuya sede se había obtenido en 2011. Ese dinero
ya se perdió, más cinco millones de dólares que se han tenido que pagar por
penalización para que el país no fuera sancionado por la FINA.
No obstante que
hay una pérdida económica, hubo comprensión y hasta se aplaudió la medida
tomada, reconocimiento que alcanzó al gobierno federal por el realismo con el
que actuó, pues se dijo que prefería el recorte presupuestal a castigar al país
con más impuestos y para no suplir la pérdida económica que está sufriendo
México con más y nueva deuda, que finalmente nos impactaría a todos los
mexicanos.
En Veracruz, no
obstante que se había terminado 2010 y había iniciado 2011 con una deuda
pública heredada de 25 mil millones de pesos más otra deuda con proveedores y
prestadores de servicios privados (afirman que es de 1,500 millones de pesos y
que una parte data desde 2011), con un futuro económico que se veía complicado,
en lugar de actuar con mucha responsabilidad y sentido de la realidad, en lugar
de declinar también a celebrar los 24 Juegos Centroamericanos y del Caribe, que
requerían de instalaciones materiales y una organización cuantiosa en dólares,
se decidió seguir adelante con lo que se comprometió seriamente la viabilidad
económica del estado y cuyo costo pagan hoy miles de veracruzanos.
En el plano
deportivo poco podíamos obtener en el ámbito local y las pocas medallas que
obtuvieron atletas veracruzanos no justifican la cuantiosa inversión que se
hizo. El mayor plus que se podía obtener era una buena imagen para el estado… a
futuro, porque tampoco llegó la oleada de turistas que supuestamente atraería
la justa. A todos los problemas que se pasaron para cumplir y que todavía no
terminan no obstante que se celebraron en noviembre (no se acaba de pagar a
quienes prestaron servicios) se sumó una crítica mediática que no obstante la
defensa que hicieron los organizadores parece que el tiempo ha terminado por
darles la razón.
Se supone, pues,
que Veracruz había quedado con una buena imagen en el extranjero por haber
celebrado los “mejores Juegos Centroamericanos y del Caribe de la historia”,
pero una nota publicada el domingo en el suplemento deportivo “Cancha” del
diario Reforma nos ha puesto
de cara a la realidad: la crisis económica del estado y la desorganización que
tanto se criticó alcanzó a la propia Organización Deportiva Centroamericana y
del Caribe (Odecabe), que a través de su presidente Héctor Carmona se quejó de
un adeudo pendiente de 600 mil dólares, de los cuales se debían 261,000 a la
Odecabe, 44,882 a Venezuela, 44,369 a Cuba, 53,025 a República Dominicana y
39,910 a Barbados.
Ese adeudo habría puesto en riesgo la participación de
México en los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá, este año, pues se le
aplicaría una sanción regional por impagos, según dijo Cardona, quien desglosó
lo que se adeuda y quien denunció que los organizadores de los Centroamericanos
habían ofrecido cubrir el monto desde el 8 de diciembre pasado y no se cumplió.
Sólo por la revelación de esa nota supimos del
problema y su publicación hizo reaccionar al Gobierno del Estado a través del
secretario de Turismo y Cultura, Harry Grappa Guzmán, quien aceptó que se había
contraído una deuda por 781,255 dólares, pero dijo que ya se había cubierto una
parte y que sólo se restaban 161,250 dólares. Ayer mismo, declaró que esta
última cantidad ya se había pagado, por lo que se entendería que el problema ha
quedado finiquitado.
Se pagó pero tres meses después. Si el plus era lograr
una buena imagen para Veracruz, quedamos como malos pagadores ante extranjeros.
Lo peor, que sólo pagamos cuando se nos ventaneó públicamente. Tres meses
después sería interesante saber qué ganó Veracruz con la organización de la
justa y qué beneficios ha reportado a los veracruzanos.
Pero también sería interesante saber en dónde quedó la
derrama de 4,000 millones de pesos que según declaró en abril del año pasado
Carlos de Jesús Sosa Ahumada, director general del Comité Organizador, dejarían
los Juegos que, dijo entonces, tendrían un costo de 3,000 millones de pesos, de
los cuales 1,000 serían para operación deportiva y 2,000 para infraestructura
deportiva.
No cabe duda que no se nos quita lo pretenciosos.
Quisimos presumir lo que no teníamos en abundancia: recursos, y hoy no alcanza
para pagar, o para pagar a tiempo a maestros, a pensionados, a jubilados, a
proveedores, a prestadores de servicios; se ha tenido que despedir a
trabajadores del Gobierno o a muchos se les ha terminado por recortar su
salario hasta casi 50 por ciento. Cuánta humildad y sentido de la
responsabilidad nos faltan. Pero no aprendemos.
Ahora mismo corre la versión de un viaje oficial a
Japón con una serie de invitados. No se ha hecho oficial pero los trascendidos
en los medios hablan de que el motivo es para ir a recibir un reconocimiento en
el área de protección civil y para dar una plática sobre el tema. Oficialmente
no se ha confirmado nada, pero si fuera cierto, ante la penuria por la que
pasan miles de trabajadores veracruzanos nada sería mejor que solidarizarse con
ellos siendo austeros, no gastando lo que no se tiene y falta, ofreciendo la
charla a través de una videoconferencia y recibiendo el premio, si es que es
cierto, por vía diplomática. El dólar está por las nubes y el euro ya ni se
diga. Si es cierto lo de la conferencia, entonces será una de las más caras en
la historia de Veracruz. Y nos costará a los veracruzanos que pagamos
impuestos. Ojalá y se imponga el buen sentido.

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