Prosa aprisa
Los gobiernos del PRI y sus candidatos
Arturo Reyes Isidoro
Con una febrilidad que tal vez no le habíamos visto en los primeros
cuatro años de su gobierno, en la última quincena de este mes que concluye el
próximo martes, ya en plena Semana Santa, el gobernador Javier Duarte de Ochoa
se dio a la tarea de inaugurar obras por distintos puntos de la geografía
estatal.
Si bien no son grandes obras, faraónicas como las hubo en otros
sexenios y por lo mismo de relumbrón (sin duda porque no hay recursos), al
menos son obras sentidas y necesarias por las comunidades donde las puso en
servicio. De paso, me imagino que servirán para cuadrar cifras y justificar el
uso de recursos cuestionados por la Auditoría Superior de la Federación
respecto de la Cuenta Pública 2013.
¿Por qué esta febrilidad oficial precisamente ahora y no en otras
fechas, antes o después? En la práctica tiene una razón de ser: porque antes de
las elecciones del próximo 7 de junio, marzo es el último mes en que se pueden
realizar este tipo de actividades que pueden connotar una forma velada de hacer
proselitismo entre el electorado veracruzano y precisamente por eso las prohíbe
la Ley Electoral, para que no pasen a formar parte de las campañas que
realizarán los candidatos apenas que pase la Semana Mayor, en especial las de
las campañas de los candidatos del PRI.
En realidad no es nada nuevo. Todos los gobernadores han hecho lo
mismo: acumular obras para ponerlas en servicio lo más cerca posible de la
fecha de los comicios, hasta donde la ley lo permita, como una forma de tratar
de influir en el electorado para que vote por los candidatos tricolores, como
una forma de decirle al ciudadano que los priistas en el gobierno si trabajan y
hacen obra y responden, una forma de hacer campaña a favor de los candidatos
oficiales eludiendo cualquier castigo de los órganos electorales.
Por lo pronto, Javier Duarte y sus estrategas políticos han echado la
carne al asador, la mucha o poca carne que tienen y seguramente este fin de
semana meterán el acelerador a fondo y son capaces de terminar hasta el último
minuto del próximo martes 31.
Lo interesante será saber el próximo 7 de junio y en los días
subsecuentes qué tanto de efectividad sigue teniendo este viejo tipo de
artimaña electoral, porque no sólo la sociedad ha cambiado sino por las
difíciles circunstancias por las que atraviesan el país y el estado por la
crisis económica, la corrupción, la impunidad y la inseguridad, que motivan un
descontento general, además porque muchos candidatos están muy cuestionados.
A eso deberá sumársele la bajísima calificación que tiene el presidente
Enrique Peña Nieto, según lo mostró ayer la séptima evaluación que le hizo el
diario Reforma mediante una encuesta,
con cifras que en el caso de los candidatos del PRI debieran preocuparles
porque indirectamente reflejan la desaprobación ciudadana, pero también de los
líderes de opinión, al máximo gobernante y a su gobierno tricolor.
En el último cuatrimestre que midió el periódico, Peña obtuvo la más
baja calificación desde que inició su gobierno. Con respecto a los ciudadanos,
el presidente va en caída libre. Salvo en abril y julio de 2013 cuando tuvo un
promedio de calificación de 6.3 por ciento, esto es, aprobado de panzazo, a
partir de diciembre de ese año comenzó a caer su nivel de popularidad hasta
llegar a un 5.0 este mes, o sea, reprobado.
Pero los líderes de opinión son más severos. Ellos llegaron a tener a
Peña Nieto en un 7.1 en abril de 2013 y a partir de ahí lo han ido bajando
hasta llegar a un 3.5 en este mes, una caída, un desplome drástico, que el
diario quiere pensar que se debe al tema de la corrupción, indudablemente por
la Casa Blanca.
En cuanto al nivel de aprobación, igual, a Peña le va mal. Solamente
39% de mexicanos lo aprueba contra 57% que lo desaprueba. Por cuanto hace a los
líderes de opinión, únicamente 17% lo aprueba y lo reprueba el 82%. Igual,
tanto uno como otros (54 y 71%, respectivamente) no creen (porque desconfían)
que servirá para algo el Sistema Nacional Anticorrupción, e igual la mayoría de
los ciudadanos piensa que hay poca o nada libertad de expresión.
Eso es lo que piensan los mexicanos del gobierno del PRI y del
presidente del PRI. Estando prácticamente a dos meses de los comicios, todo
indica que esta vez no habrá efecto Peña Nieto, positivo, sino defecto Peña
Nieto, negativo.
¿Los candidatos del PRI irán a hablar a partir del 5 de abril o qué le
van a decir a los ciudadanos, al electorado, sobre la corrupción, la impunidad,
la inseguridad, la falta de transparencia, los señalamientos sobre el manejo de
los recursos públicos, la crisis económica, el negro panorama para 2016?
Como quiera que sea y con lo que tiene y puede, en el caso de Veracruz
Javier Duarte ha hecho ya lo que ha podido por cuanto a tratar de influir en la
percepción ciudadana sobre la imagen de su gobierno priista para que repercuta
en los candidatos de su partido. A ver para qué tanto le alcanza.
Presentaron interesante libro
La Secretaría de Gobierno, a través de la Dirección General de
Desarrollo Político e Institucional, realizó la presentación del libro “El
rediseño de la representación política”, de los
académicos de la UNAM, Khemvirg Puente, Efrén Arellano Trejo y Fermín Rivas
Prats. Los comentarios sobre la obra estuvieron a cargo del Magistrado Eduardo
Andrade Sánchez, Dr. Rodolfo Chena Rivas y Dr. Miguel Casillas. El evento
estuvo presidido por Fernando Sánchez García, Director General de Desarrollo
Político e Institucional.
Ahora, el temporal
Los efectos del invierno, en plena primavera, no terminan. De hecho, por
ejemplo, en el caso de Xalapa, ha persistido el invierno y la primavera no ha
entrado de lleno. Pero como si el estado no tuviera ya suficientes problemas,
ahora se han adelantado las lluvias de mayo causando daños y damnificados en
diferentes puntos de la entidad.
Por lo que se ve, para el caso de las autoridades, los conjuros de los
brujos de Catemaco el primer viernes de marzo de nada han servido. A unos
problemas se acumulan otros. A ver si ahora se van a bailar a Chalma.
He pasado algunos días en el Distrito Federal. El clima ha estado
agradable. El inicio de la próxima semana volveré a la capital del país. Me
checo mi salud. La distancia y la actividad allá me complican un poco las
cosas. Veré si los días de actividades me permiten escribir. Si no, nos
veríamos hasta pasada la Semana Santa.


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