Prosa
aprisa
Tomás, ¿hoy?
Arturo
Reyes Isidoro
Tomás Ruiz González tiene en ascuas al mundillo político e informativo
del estado luego de que el gobernador Javier Duarte de Ochoa confío el sábado
pasado en exclusiva a la joven reportera Ángeles González Ceballos, del portal alcalorpolitico.com, que el lunes el
exsecretario de Finanzas y Planeación asumiría la Secretaría de Infraestructura
y Obras Públicas. Duarte habló con la periodista durante una gira de trabajo
por Coatzacoalcos.
No ocurrió tal, ni ayer martes tampoco, aunque Tomás ha dicho a sus
allegados que sí viene al cargo, pero no cuándo. Ayer por la tarde voló de la
ciudad de México al puerto de Veracruz, donde tiene una de sus casas, y bien
podría haber venido para asumir ya el nuevo cargo en el transcurso de este
miércoles. ¿La razón por la que aceptaría la nueva responsabilidad? Ya se
sabrá, si finalmente se confirma.
En cambio los que viajan esta mañana a la capital del país son los 17
precandidatos veracruzanos del PRI a diputados federales para rendir protesta
como candidatos durante un acto que tendrá lugar a las 5:30 de la tarde en el
salón Adolfo López Mateos del edificio del Comité Ejecutivo Nacional en
Insurgentes Centro, acto que se enmarcará dentro del festejo por el 86
aniversario del Revolucionario Institucional, al que asistiría también el
gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Pero se van temprano porque antes comerán con los dirigentes estatales
del tricolor en un restaurante de un famoso hotel de la zona de Polanco, de
donde partirán todos juntos a la sede del CEN no sea que alguno o alguna se
vaya a perder.
Luego del acto podría confirmarse plenamente el ascenso ya formal tanto
de Alfredo Ferrari Saavedra como de Corintia Cruz Oregón como presidente y
secretaria general del Comité Directivo Estatal, respectivamente, para lo cual
se convocaría a Consejo Político Estatal para el fin de semana. Alfredo era el
secretario general y pasó a ocupar la presidencia luego de la renuncia de
Elízabeth Morales García, por lo que su interinato estaría por vencerse.
El boqueño (de Boca del Río para los lectores del resto del estado no
acostumbrados al vocablo) tiene más que merecimientos para ocupar la dirigencia
si se le compara con varios que han llegado al cargo sin haber tenido ningún
mérito, que su paso fue tan gris que hoy nadie los recuerda.
A Alfredo lo conozco desde joven. Viene de la vieja escuela
(ideológicamente está bien formado y abreva mucho en don Jesús Reyes Heroles) y
tiene una militancia probada, ha hecho talacha y trabajo partidista en
diferentes comisiones y responsabilidades, ha adquirido y tiene experiencia
política, conoce el estado, a los grupos de poder locales y regionales, es
conciliador, tiene muchas y muy buenas relaciones con políticos veracruzanos y
no en el Distrito Federal, es muy maduro y no pierde el piso, se conduce con
sencillez, posee la virtud de saber escuchar, es trabajador y, que yo sepa, no
está peleado con nadie, además de que sabe el valor de la prensa.
Ferrari Saavedra dio muestras de tablas políticas el sábado 17 de enero
cuando sin ningún temor ni titubeo acudió a la comida de Alianza Generacional,
la agrupación política del senador Héctor Yunes Landa, donde de alguna forma,
aunque esa no haya sido su intención ni su propósito, avaló el anuncio formal
del nacimiento de un proyecto alternativo para la sucesión gubernamental en
2016 opuesto al que se prohija desde el Palacio de Gobierno, e incluso no se
anduvo con rodeos y abordó el asunto en forma abierta.
Dijo que no había ningún rompimiento en las filas de su partido ni se
tendría que hacer ningún llamado de atención a los senadores Héctor Yunes Landa
y José Francisco Yunes Zorrilla por su postura de franca rebeldía y
enfrentamiento con el gobernador (entonces eran los dos) a causa de la gubernatura
de dos años, que tenía comunicación permanente con los dos legisladores y que
en el CDE existía una apertura total e incluyente, que su objetivo era
construir la unidad y buscar la fortaleza interior. “En el seno de nuestro
partido hay cabida para todas las expresiones, sus opiniones son respetadas”,
puntualizó.
Alfredo actuó como el presidente de un partido que se precie de serlo, independiente
y no subordinado ni como empleado del gobierno, que no tuvo temor a sufrir
represalias por convivir con el adversario político del poder constituido, que
no pidió permiso para ver si debía asistir o podía hablar del asunto político
de moda, que se ubicó en el centro en forma receptiva, algo que no hubieran
hecho por temor a represalias, por inclinarse hacia un solo lado, porque no les
dieran línea, o porque no hubieran sabido cómo hacerlo, otros dirigentes que le
antecedieron en el cargo.
Si desde el Palacio de Gobierno hay inteligencia y sensibilidad
política, como se advierte que la está habiendo, aquilatarán que esa es la
mejor forma de ayudar al jefe político del priismo en el estado tanto para
mantener la unidad, hasta donde es posible, como para evitar que la situación
se desborde y se salga de control, que
el PRI sólo se fortalecerá con un dirigente que no se subordine y diga a todo
que sí, o que no haga lo que se deba de hacer para no molestar y sólo busque agradar
y complacer aunque las cosas estén mal.
En aquel entonces pensé que ya le estarían buscando relevo y fecha para
echarlo, pero ante las circunstancias por las que atraviesa el priismo quedó
claro que era y es el hombre adecuado para estar al frente de su partido porque
sabe enfrentar cualquier situación y es capaz de aglutinar a la disidencia, que
no es cosa fácil y no cualquier lo lograría. Si lo confirman esta tarde o noche
la dirigencia nacional y el Palacio de Gobierno estarán haciendo lo correcto,
al menos eso creo.
La ratificación de Alfredo Ferrari Saavedra confirmaría la permanencia
de Marlon Ramírez Marín en la Subsecretaría de Gobierno, cargo del que se ve
inamovible al menos mientras dure el proceso electoral, pues sería el vínculo
político de Palacio con su partido y los candidatos de su partido dado el
apartidismo del secretario de Gobierno Gerardo Buganza Salmerón y el encargo de
tareas mayores que tiene el secretario particular Enrique Ampudia Mello, el
otro operador político.
El fin de la semana pasada cerró con la versión de que Tomás Ruiz había
rechazado la invitación para regresar a la Secretaría de Finanzas y Planeación
así como a la Contraloría General, pero abrió con la noticia de que vendrá a la
SIOP, nada raro si se recuerda que en el gobierno de Vicente Fox fue a la
Lotería Nacional, entonces para cuadrar números y sacar de un broncón en el que
estaba involucrada “la señora Martha” (Sahagún).
Pero también cerró con la versión, que podría sonar descabellada, pero que
por lo que estamos viendo ya nada resulta descabellado, que estaría por volver
también a una alta responsabilidad ¡el excontralor Iván López Fernández!,
¡válgame Dios y váyase para atrás!
Ayer el gobernador Javier Duarte de Ochoa declaró (nota de Ángeles
González) que los cambios en su gobierno son para preparar el cierre de su
administración y dijo algo muy cierto y con un gran sentido de la realidad: “Tarde
que temprano todos nos vamos a ir”, y no sólo de la política sino de la vida
misma, y dejó la víbora chillando: “sobre el caso del Secretario de Finanzas (Maurio Audirac) reiteró que no
puede decir si se va o si no se va, simple y llanamente todos están
sujetos a cambios, a
tiempos, ritmos y circunstancias”. Pero no confirmó que se queda.

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