Prosa aprisa
“Indiscreciones”
Arturo Reyes Isidoro
¿A qué juega el senador José Francisco Yunes Zorrilla, “Pepe” Yunes?
El exalcalde de Perote, exdiputado local y federal y exdirigente
estatal del PRI no es hombre de ocurrencias ni tampoco de estridencias.
Ahora se va viendo ya que el hecho de que sea callado, prudente y
disciplinado no quiere decir que sea débil de carácter como se le vino
acusando.
En una nueva faceta que no se le conocía o poco se le conocía, ahora ha
decidido alzar la voz y ser muy agresivo políticamente hablando.
Para sus enemigos políticos debe ser muy preocupante ver la frialdad
con la que actúa pero, además, hacerlo calculadamente, con inteligencia y sin
precipitarse.
¿Pero por qué decidió mostrarse por fin como lo estamos conociendo y a
partir de cuándo?, porque ya sabemos que la causa fue la iniciativa y
aprobación de la gubernatura de dos años.
Desde un principio mostró su desacuerdo con la bianualidad y luego, en
la comida de Alianza Generacional de fin de año pasado, habló por primera vez
de un proyecto político alternativo.
Pero no fue hasta el pasado 6 de enero cuando de las palabras pasó a
los hechos al abandonar el acto agrario para expresar su desacuerdo con el
autor de la iniciativa, el gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Pepe hablaba de un proyecto alternativo, pero siempre nos confió que no
necesariamente él pretendía encabezarlo, esto es, que no tenía intención de ser
el próximo candidato a la gubernatura.
Un hecho innegable en él es que a diferencia de su homólogo Héctor Yunes
Landa, él no está obsesionado por ser gobernador.
Quienes lo conocemos y conocemos –y tratamos– a sus más cercanos
colaboradores, amigos y simpatizantes sabemos muy bien cómo éstos intentaron en
un principio, luego de aprobada la minigubernatura, convencerlo de que de todos
modos participara en la sucesión, sin éxito alguno.
Se resistía y daba y se daba por hecho que no participaría, no al menos
en la disputa por la de dos años. Él hablaba de ver a quién se apoyaría en todo
caso, pero decía que tendría que ser alguien ajeno al grupo en el poder.
Hasta que, de pronto, todo cambió. El 19 de enero pasado publiqué en
“Prosa aprisa”:
“El senador Pepe Yunes es muy preciso: no necesariamente su homólogo
Héctor Yunes o él van a ser los próximos candidatos del PRI a la gubernatura
del estado en 2016 y en 2018, respectivamente, si su proyecto sale adelante.
Platicó ayer conmigo en el lobby
del Teatro del Estado, a su llegada para escuchar el primer informe de
actividades legislativas del diputado de Alternativa Veracruzana, Francisco
Garrido Sánchez.
… en corto, me dijo que el de ellos se trata de un proyecto alternativo
al del Palacio de Gobierno para la sucesión gubernamental; que es amplio,
plural, pero incluyente, siempre dentro de su partido, el Revolucionario
Institucional.
En más de una ocasión le pedí que me precisara si Héctor y él van a ser
los candidatos en 2016 y en 2018, si no necesariamente van a ser ellos, o si
van a apoyar a otra persona.
En más de una ocasión me lo repitió: por ahora se trata de construir el
proyecto alternativo con la inclusión de todas las corrientes, no han
determinado quién o quiénes serán los candidatos, pero sí, puede ser otra
persona, a la que apoyarían con todo.
Llegado el momento veremos quiénes están mejor posicionados y quiénes
son los más idóneos para gobernar Veracruz en 2016 y en 2018, pero por ahora no
lo tenemos determinado, me dijo”.
Era su postura y esa fue hasta inicios de este mes cuando de su círculo
cercano me deslizaron que había empezado a hablar con ellos para anunciarles lo
que habían estado pidiendo y esperando, que sí participaría y buscaría la
candidatura.
El domingo 8 de este mes cuando un reducido grupo de cinco columnistas
desayunó con él, en corto nos lo confirmó. Horas más tarde abandonaría el
Consejo Político Estatal del PRI cuando se disponía a hablar el gobernador. Al
día siguiente dijo que lo había hecho deliberadamente para reiterar su
desacuerdo por la forma en que se está gobernando y en especial por cómo se
están manejando los recursos públicos.
El viernes pasado decidió –o calculó– que ya era tiempo de que su
decisión la supieran propios y extraños, y de la forma más inteligente se hizo
el anuncio urbi et orbi (a la ciudad
y al mundo) ante buena representatividad de la prensa política del estado.
Esa tarde Armando López Contreras, coatepecano amigo de muchos
periodistas, simpatizante, acompañante, activista, cabildero y amigo de Pepe
pecó de “indiscreción” y no se aguantó de ir ante el micrófono para decir en
voz alta lo que le “acababa de confiar” el legislador federal: que va por la
candidatura del PRI y por la gubernatura de dos años en 2016.
Su “indiscreción”, el anuncio que contenía, arrancó el aplauso unánime
y general de los políticos presentes y de muchos periodistas amigos del
senador, quien nunca abrió la boca para abordar el tema, si bien no dejó de
saludar y de platicar uno a uno, mesa por mesa, o en corrillos, o al salir a
despedir a alguien que se marchaba, con todos los asistentes, sin faltar uno
solo.
Así, Pepe no se destapó y nadie lo podrá acusar de que está actuando en
forma adelantada. Por si alguien grabó, él nunca dijo nada. Fue un amigo el que
cometió la “indiscreción”.
¿Pero a qué juega Pepe? ¿Está haciendo lo que está haciendo nada más
porque sí?
Lo que trasciende en su círculo más cercano es que una instrucción muy
precisa del centro del país hizo que abandonara su resistencia y que aceptara
participar.
¿Su rebeldía, oposición y cuestionamiento al grupo en el poder es
gratuita? ¿Por qué lo hace con tanta seguridad?
Claudia Guerrero publica en su columna de hoy que el viernes Pepe le
dijo que si intentan bursatilizar el impuesto del 2 por Ciento a la Nómina para
tratar de captar recursos, no lo va a permitir… “y su servidora hace la
indiscreción (oootra más) de su comentario…”.
En aquel desayuno del domingo 8 no me quise quedar con la duda y en más
de una ocasión le pregunté si lo que estaba diciendo era que si llega a la
gubernatura va a meter a la cárcel a todo aquel que haya hecho mal uso de los
recursos públicos, y en más de una ocasión me repitió: “Si llego y de entrada
no doy un golpe de autoridad entonces no habrá valido la pena tanto esfuerzo y
entonces ya valí para el resto de los dos años”.
El exgobernador Fidel Herrera Beltrán lo ha buscado para hablar con él,
para que negocie. Le ha respondido que lo que diga el PRI. La verdad es que lo
escucha con respeto pero no le cree ni una sola palabra.
El sábado ante la interpretación que se dio al desliz de Armando López
Contreras, Yunes Zorrilla negó ante reporteros que se hubiera destapado y dijo
que no son los tiempos para hacerlo. Lo atribuyó a expresiones de “uno o dos
amigos”.
Ayer domingo por la mañana cuando nos vimos en un restaurante por el
rumbo del edificio de la Secretaría de Finanzas y Planeación –¡chin, yo voy a
ser el tercer indiscreto!– en corto me reiteró: “Vamos por la gubernatura de
dos años”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario