miércoles, 4 de marzo de 2015

“Político que no negocia no es político”

Prosa aprisa
“Político que no negocia no es político”

Arturo Reyes Isidoro

Interesante. En su artículo de ayer en El Universal, el exgobernador Miguel Alemán Velasco afirma que: “Político que no negocia no es político”.
Dada su experiencia (hijo de gobernador de Veracruz y de presidente de México, senador y gobernador él mismo), sabe lo que dice y porqué lo dice.
Don Miguel lo expresó a propósito de la ausencia de varios partidos políticos del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE).
Al lamentarlo, porque están poniendo en riesgo al máximo órgano electoral, expresa: “Esperemos que la ‘herradura’ no se convierta en herradero”.
Su afirmación, a mi juicio, tiene carácter universal. Aplica para todos los políticos, incluidos, lógicamente, los de Veracruz.
El pasado 19 de febrero, a propósito de la versión de que el senador Héctor Yunes Landa había asistido a la Casa Veracruz para negociar con el gobernador Javier Duarte, publiqué (“¿Si negoció, qué negoció Héctor?”):
“… para qué tantos brincos estando el suelo tan parejo. Si Yunes Landa se reunió con el gobernador Javier Duarte de Ochoa no tiene nada de malo ni de anormal. Luego se olvida que la política es diálogo, negociación, acuerdo, y que sólo se negocia con el adversario, con el oponente, con el enemigo, además de que, nunca se debe perder de vista, ellos son políticos y los políticos un día se odian con odio jarocho y al otro están a los besos y arrumacos”. 
Ese sería también el caso reciente, fresco aún, de Tomás Ruiz González, quien todavía tiene al mundillo político con cara de what, esto es, con la pregunta de por qué regresó a la administración pública estatal, o para qué.
En marzo de 2013, hace dos años, Tomás se fue de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) del gobierno estatal por un fuerte desencuentro con el gobernador debido a la concepción de cada uno sobre la forma de administrar los recursos públicos.
Su regreso el martes por la noche implica que hubo negociación, que dialogaron y que negociaron, como marca el licenciado Alemán que deben hacer los políticos. Indudablemente que hubo algún interés de provecho personal para ambos, que ojalá y se proyecte más allá para provecho de todos los veracruzanos.
Negociar es un verbo indisoluble del concepto de política. Ahora mismo, luego de la aprobación de la gubernatura de dos años y de la división que generó, debe imponerse la negociación en aras de los intereses del estado y de la colectividad.
Pero una cosa es negociar, la negociación, y otra qué se negocia y a cambio de qué. Negociar es dar y recibir, ceder y obtener algo a cambio, intercambiar. Claro, cuando se trata de políticos profesionales. Aunque, eso sí, lo único que no se negocia son los principios, los valores, las convicciones… cuando se tienen.
El exgobernador Miguel Alemán Velasco, por su condición de tal pero también por su relevante figura como empresario y como hombre público de México, amigo, consejero, hombre cercano al presidente Enrique Peña Nieto, no deja de ser un referente político en la vida pública de Veracruz.
Para la sucesión en 2016, seguramente se le consultará y se le pedirá su punto de vista. No cabe duda se inclinará por el más y mejor negociador.
El tema central del artículo del licenciado Alemán es el federalismo. A su juicio, fortalecer el federalismo es la principal reforma institucional pendiente. De paso, apunta:

“En los últimos meses la fragilidad de algunos gobiernos estatales, y en consecuencia municipales, han creado las condiciones para que la federación, respondiendo a su más elemental razón de Estado, centralice o dirija a la distancia ordenamientos de carácter penal, de seguridad, electoral y de finanzas públicas de las entidades”. ¿Estaría también pensando en Veracruz?

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