Prosa
aprisa
Dos
Iglesias, un mismo problema
Sobre la reforma educativa y sus
consecuencias, contrario a la posición de la Arquidiócesis de Xalapa, que
demanda un “diálogo de altura”, que pide tomar en cuenta “la trayectoria y
dedicación de tantos maestros honestos y profesionales que tienen una
percepción negativa de la reforma y por eso están manifestando su inconformidad
para ser escuchados”, que “exige resultados a nuestros gobernantes” (boletín
del 15/09/13 suscrito por el presbítero José Juan Sánchez Jácome), el obispo de
la Diócesis de Veracruz, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, opta por la
mano dura y de hecho pide ya palo para los inconformes.
Según publicó el diario Notiver (27/09/13), el prelado dijo que
el Gobierno federal se ha excedido de “tolerancia” para solucionar el conflicto
magisterial.
Luego se señalar algo que es muy
cierto, que las manifestaciones de los docentes comienzan a causar afectaciones
a la población, señaló que el magisterio asumió una posición radical que impide
el diálogo con las autoridades, lo que hace imposible una solución.
“Creo que a veces, pero muchas
veces, no es que sea falta de capacidad, pero sencillamente cuando las
posiciones son radicales y no se van a bajar de su macho, pues definitivamente
no es posible el diálogo, punto, entonces hay que actuar”, pide dejar de actuar
“con tibieza”.
Y de su ronco pecho se echó un
solo de advertencia, como si él fuera la autoridad educativa: pidió a los
inconformes no confundir la aplicación de la ley con la represión, ya que, a su
parecer, no ha existido ningún tipo de agresión o violación de derechos
humanos.
“Más que manifestarse es provocar
dificultades o problemas, como torcerle la mano, hacerle mano de puerquito,
como se dice, al gobierno a base de este tipo de manifestaciones que bloquean
autopistas, avenidas, ciudades; ha habido un exceso”.
(Me parece que los encabezados
sacaron de contexto la declaración del párroco de la Catedral de Xalapa, Rafael
González, el sábado, atribuyéndole que se lanzó contra los docentes. Una
lectura atenta de su declaración deja muy claro que acepta que ha habido
dificultades para llegar al centro de la ciudad y a la Catedral, pero dijo que
no ha habido “una disminución muy grande” de feligreses, que no ha habido
cancelación de ceremonias, sólo retrasos, y que la Iglesia católica ha estado
pendiente del avance del movimiento magisterial en la entidad. Contrario a la
actitud del obispo Gallardo Martín del Campo, declaró que se ha hecho un
sinnúmero de oraciones pidiendo porque el problema pronto acabe y que nadie sea
afectado, además de que insistió en que se pide que no haya violencia. “Hemos
tenido demasiadas horas de oración para pedir que el conflicto se resuelva de
manera justa y cuando digo de manera justa quiere decir sin que se lesionen los
derechos laborales de los trabajadores de la educación… Todos tienen todo el
derecho de manifestarse, sólo pedimos que todo se haga en justicia”.)
Ahí están, dos posturas de la
Iglesia ante un mismo problema, la conservadora y la liberal, la que ve sólo
por el orden e ignora la justicia social, como en la época del porfirismo, y la
que privilegia las condiciones de los hijos de Dios y de la Iglesia misma, sus
condiciones sociales, por encima de lo que, considera, puede constituir una
injusticia, así como del orden por el orden mismo.
¿Palo, garrote, la fuerza
pública, o diálogo, negociación y acuerdo?
Y para todo esto, ¿y los niños,
se supone el objeto central de la reforma?
Desencantan los jóvenes en el poder
¿Desencanto con los jóvenes, con
los políticos y los gobernantes jóvenes? ¿Han resultado un fiasco, malos
políticos?
Me llamó mucho la atención una
declaración-queja al diario Notiver (27/09/13)
del presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de la zona conurbada
Veracruz-Boca del Río-Medellín, Ezequiel Guzmán Arango, pidiendo con urgencia
la vuelta de los viejos políticos para resolver los problemas de su sector.
Su declaración a la
reportera-columnista Sandra Segura es muy clara y contundente: “Se necesitan
los operadores políticos para decir: a ver señores, sus demandas no son
escuchadas, vamos a trabajar para que los escuchen, pero ahí se necesitan
buenos políticos, ahora sí, diría yo, políticos viejos, que ya los actuales no
remedian nada”.
Guzmán Arango se quejó por los
duros momentos que pasa su sector a causa de varios factores que, unidos, están
provocando una merma en la ocupación hotelera: los fenómenos naturales, los
conflictos sociales, el incremento a la gasolina y el mal estado de las
carreteras.
Hombre con una gran y reconocida
trayectoria en la zona conurbada (hotelero, ex candidato suplente priista a la
alcaldía de Boca del Río, presidente de comités de carnavales, ex director de
Turismo estatal y municipal, etc.), por lo que hace a los conflictos sociales,
no se anda por las ramas y hace un señalamiento directo.
“De los conflictos sociales
expresó que afectan desde el punto de vista que al Gobierno estatal le urgen
buenos y eficaces operadores políticos que puedan resolver conflictos como el
de los cañeros que afecta con bloqueos las carreteras veracruzanas”.
Una cosa se puede deducir: el
dirigente hotelero deja entrever que sus demandas no son escuchadas y que no ve
operadores políticos resolviendo problemas y está dando a entender que los
políticos de antaño sí operaban y eran eficaces.
Como quiera que sea, su opinión
debiera servir para tomar nota y actuar en consecuencia. Si critica es porque
no ve resultados en su sector. Algo está pasando.
Nadie cacareó el huevo
A veces me pregunto si es mi
estado de ánimo, porque siento una atonía oficial en el estado (“atonía. Falta
de energía, vigor, fuerza”. Diccionario de la Real Academia Española), pero
luego se dan hechos que me hacen pensar que no soy yo.
El diario Reforma publicó ayer a página entera, en el suplemento comercial “sociales”,
una nota y datos sueltos de la inauguración de una tienda Liverpool en Tuxpan
el pasado jueves 26 de septiembre.
Según la información, de esa
forma la empresa “contribuye a mejorar la calidad de vida de un gran número de
familias generando 353 empleos directos y 547 indirectos”, esto es, 900, lo
cual, ante las condiciones del país que sufrió una desaceleración económica en
el primer semestre del año y está en riesgo de caer en recesión, según el Bank
of America Merryll Linch y la agencia Reuters (La Jornada, 26/09/113), no es poca cosa (la inversión fue de 420
millones de pesos).
Se agrega que con Liverpool
Tuxpan son ya 11 las tiendas de la empresa, por lo que Veracruz es el estado
que mayor número de almacenes de esa firma tiene en la república.
Pero a la inauguración no fue
siquiera el secretario de Desarrollo Económico y Portuario Erik Juan Antonio
Porres Blesa y enviaron a un funcionario de segundo nivel, el subsecretario de
Promoción y Desarrollo Empresarial, un señor que se llama Baruch Barrera
Zurita.
Pienso, era como para haber
cacareado el huevo y la gallina que lo puso, haber hablado, además de la
creación de empleos, del atractivo que resulta Veracruz para los inversionistas
(un almacén de ese tipo para instalarse hace estudios de mercado, confirma
viabilidad económica, condiciones labores, sociales y de seguridad, entre otras
cosas), de que las movilizaciones y los bloqueos no han inhibido a los hombres
del billete grande para venir al estado, de que confían en las autoridades, en
fin.
Más que discursos, declaraciones
o frases hechas, los hechos son los que hablan. Ahí está, un signo positivo de
que no todo está mal en Veracruz como señalan los críticos del Gobierno, que
son muchos. Pero lo bueno se deja perder, no se rescata, no se destaca y a una
nota tan importante se le rebaja al nivel de un subsecretario. ¿Quién cuida
esos detalles? ¿Quién ayuda al Gobernador? El director de Orquesta requiere
también de solistas, de buenos solistas.
¿En esta área harán falta también
políticos viejos?
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