Prosa aprisa
Semana crucial
Arturo Reyes Isidoro
Esta semana es crucial para el gobierno de Enrique Peña
Nieto y para la marcha del país.
Todo indica que se agotan las
posibilidades de un arreglo con base en la negociación para que los maestros
que se oponen a la Reforma Educativa vuelvan a las aulas, despejen los sitios
públicos que tienen tomados en diversas ciudades del país y se restablezca la
paz pública.
Al tiempo que dialogan en
Gobernación, los inconformes juegan también un pulso con el Gobierno y las
posiciones están ya muy definidas y encontradas. El presidente Enrique Peña
Nieto ha sido ya muy claro y preciso: no hay marcha atrás en la reforma,
mientras que los maestros disidentes insisten en que se anule y anuncian más
movilizaciones y bloqueos.
En el pulso que juegan, que hasta
ahora el Gobierno ha querido que sea o parezca parejo, la fuerza está muy claro
quién la tiene, y yo no dudo que la va a usar de seguir las cosas como van.
Dos hechos ponen los pelos de
punta. En San Petersburgo, antes de iniciar el retorno al país el fin de
semana, Peña Nieto insistió ante la prensa que se agotará la vía del diálogo
“para evitar la toma de otras acciones que están en las atribuciones del Estado
mexicano”.
Y cuando se le preguntó si la
ceremonia del 15 se llevará a cabo en Palacio Nacional, como todos los años, no
dejó ninguna duda: “es una tradición y fiesta de los mexicanos. Espero que
quepa la prudencia y el respeto a la fiesta tradicional mexicana”.
Esas otras atribuciones no son
más que el uso de la fuerza y ese llamado a la “prudencia” no se puede entender
de otra manera más que o desocupan el Zócalo para el “Grito” del 15 o los vamos
a desalojar.
En respuesta, el sábado se acordó
la realización de una megamarcha para el miércoles con la participación de 60
sindicatos y no huele nada bien que se involucren ya otros grupos como la Coordinadora 1 de Diciembre; Acampada Revolución
y la Juventud Anticapitalista, Socialista y Revolucionaria, según publicó el
diario Reforma. A los maestros se les
puede salir de control su movimiento.
El
sábado mismo hubo otro signo inequívoco de que si el lunes 16 los docentes
intentan desquiciar la Ciudad de México e impedir el desfile, las Fuerzas
Armadas van a pasar sobre ellos. Ese día dieron una demostración de fuerza durante
un ensayo que llevaron a cabo en el Campo Militar Número 1, como lo mostraron
las fotografías que se difundieron.
¿Acaso
las Fuerzas Armadas se están preparando con todo esmero como para que a la mera
hora los maestros les impidan salir? Pero, además, ¿estarían dispuestas a hacer
el ridículo ante los ejércitos de Argentina, Belice, Brasil, Canadá, China,
Ecuador, El Salvador, Rusia, Guatemala, Honduras, Paraguay y Perú, que van a
enviar agrupamientos a participar en los festejos por el aniversario de la
Independencia pero también por el Centenario del Ejército?
A
mi juicio, los maestros de la CNTE y sus aliados han estirado ya demasiado la
cuerda que se puede reventar en cualquier momento, máxime que anuncian para el
miércoles el cierre de fronteras.
Sin
ser un experto, de una cosa se puede estar seguro: Peña Nieto no va a ceder ni
va a dar marcha atrás. Si lo hiciera, entonces ya nadie le tendría respeto,
cualquier grupo saldría a las calles para oponerse hasta a algún bando
municipal para echarlo abajo y se perdería el principio de autoridad. Al
presidente, entonces, sólo le quedaría dimitir al cargo. Ahora ya no se trata
sólo de la salud de la Reforma Educativa sino de la viabilidad misma del
Gobierno.
Creo
que están calculando mal los docentes inconformes. Pienso que ya están jugando
con fuego.
Considero
que está llegando o ha llegado el momento de actuar con la mayor
responsabilidad, de una parte y de la otra. Si se llegara al uso de la fuerza,
si no encuentran una salida con base en el diálogo y en el acuerdo, muchos van
a salir lastimados. Sinceramente me preocupan las mujeres, las maestras, que
creo, estoy seguro que muchas actúan de buena fe y creen en sus líderes, que
las están llevando al extremo.
(El
sábado, en medio de la lluvia, sobre las dos de la tarde, me interné entre los
manifestantes y pude advertir rostros que acusan ya el desgaste físico, en
especial entre las maestras. Sentadas en el piso algunas, incluso demuestran
hastío, con la mirada perdida, mientras alguien desde un altavoz trataba de
animar a todos a que no desfallecieran, a que tuvieran ánimo.)
Los
inconformes están en todo su derecho de manifestarse, pero no en el de dañar
los intereses de terceros, de los ciudadanos, de alterar la vida pública del
país. Y si llega un momento decisivo, no creo que la mayoría de la población
los va a apoyar cuando están dañando a comerciantes, restauranteros, a
transportistas, a empleados, a niños, a padres de familia, a todos.
(El
presidente de la Canaco-Servytur de Xalapa, Ernesto Pérez Astorga, se quejó
ayer que por los bloqueos tienen problemas para pagar la nómina; que por el
bloqueo frente a la SEV y la Plaza Américas las ventas se cayeron en un 70% y
que en el centro las pérdidas son superiores al 60%, según se publicó en el
portal alcalorpolitico.com.)
En
el 68, Díaz Ordaz se cerró al diálogo y respondió con la fuerza, con el
Ejército. En el 13 del siglo XXI, Peña Nieto abrió y mantiene abierta una mesa
de negociación en la Secretaría de Gobernación. El tiempo de agota por las
circunstancias que se presentan. Los de la CNTE ya exhibieron ayer su
radicalismo cuando ni siquiera a alguien que los ha defendido, como Andrés
Manuel López Obrador, le quisieron ceder el Zócalo para su mitin ante reforma
energética.
Los
manifestantes le están causando tanto daño a tantos (en la Ciudad de México
miles no pueden ni siquiera llegar a sus viviendas con su carros; cientos de
viajeros tienen que caminar kilómetros con sus maletas para llegar al
aeropuerto; comerciantes, hoteleros y restauranteros sufren severas pérdidas
económicas al igual que taxistas y otros prestadores de servicios, etc.) que su
lucha no tiene respaldo popular y los afectados, que son la mayoría, el resto
de la población, hasta van a terminar aplaudiendo al Gobierno cuando use la
fuerza y les devuelva la normalidad en su vida diaria.
Si
el Papa ayunó y oró el sábado por la paz en Siria, Medio Oriente y el mundo
entero, creo que es momento de que nosotros lo hagamos, también por la paz en
el país. Y que llegue y quepa la cordura.
Pepe Yunes, ayer, en lugar de honor
Ahora viene el
desglose y el análisis financiero pero también social y político del contenido de
la Reforma Hacendaria y del Paquete Económico 2014 que entregó ayer el
secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso al Congreso de la Unión y sobre el
que dio un mensaje el presidente Enrique Peña Nieto.
A Videgaray
lo acompañó a la entrega del documento el senador José Francisco Yunes
Zorrilla. Ambos se reunieron previamente y luego llegaron juntos a la Cámara de
Diputados. Más tarde, durante el mensaje presidencial desde la residencia
oficial de Los Pinos, el peroteño ocupó posición de honor frente al mandatario
como presidente de la Comisión de Hacienda del Senado.
Al acto
también asistió el gobernador Javier Duarte de Ochoa.
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