Prosa aprisa
Hoy,
un México impensable hace 9 meses
Arturo Reyes Isidoro
Recordé ayer
que la primera que se opuso a la reforma educativa
fue la otrora poderosa dueña del SNTE, Elba Esther Gordillo. Se oponía, dije,
porque se afectaban sus intereses, su cacicazgo, sus privilegios, su poderío,
sus pillerías.
“El régimen pensó que sometiéndola y poniéndola a
buen recaudo en la cárcel la reforma iría sobre ruedas, como aparentemente iba
pues nadie chistó en el país cuando la iniciativa pasó la aprobación en las
legislaturas de todos los estados de la república”.
Pues la señora está de vuelta. Y de qué forma.
Ayer mismo se informó que el juez cuarto de Distrito en Materia de Amparo con
sede en el Distrito Federal le ordenó a la Procuraduría General de la República
(PGR) precisar las acusaciones y corregir violaciones al debido proceso. En
total fueron tres amparos los que le concedió el juez Francisco Javier Sarabia
Ascencio.
El juez que dictó la formal prisión, Alejandro
Caballero Vertiz, según el juez que otorgó los amparos, incumplió “los
requisitos de forma” de las acusaciones por delincuencia organizada y lavado de
dinero, “fallas que afectan el fondo de la acusación”, y en el delito de
operaciones con recursos de procedencia ilícita, la PGR no esperó a que hubiera
una denuncia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, toda vez que para
cometer el delito que se le imputa la Gordillo debió utilizar el sistema
financiero mexicano.
Si bien el Consejo de la Judicatura Federal se
apresuró a enfatizar que esos amparos no implican que el juez Caballero Vertiz
“tenga que dictar auto de libertad”, ahora el Ministerio Público federal, esto
es la PGR, tendrá que fundamentar y motivar sus acusaciones, y si no lo hace
entonces sí la odiada mujer se irá a la calle.
Recuerdo bien el día de la detención de la
chiapaneca, el miércoles 27 de febrero pasado, cuando el subprocurador de
Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la PGR, Alfredo Castillo
Cervantes, presentó ante la prensa una gráfica que mostraba todo el entramado
del presunto desvío de recursos, que tocaba varios países e iba de un
continente a otro. Impresionaba.
Lo menos que se podía pensar entonces era que un
trabajo de investigación que hacía suponer que había llevado varios meses tenía
cabos sueltos, por lo que todos los mexicanos pensamos, ahora sí, a la Gordillo
se la chingaron. Poco más de siete meses después, la PGR está a punto de hacer
el ridículo posiblemente de todo el sexenio.
Más allá del aspecto legal del asunto, queda
claro que el Gobierno federal a través de su Procurador Jesús Murillo Karam
actuó precipitadamente y por eso las fallas que ahora afloran, y cabe pensar
que se apresuró porque le urgía echar y sacar por delante la reforma educativa
para después aprobar la energética y la hacendaria. Elba Esther era una roca en
el camino y había que quitarla.
Todos los cálculos le han fallado al gobierno de
Enrique Peña Nieto: parte del país está convulsionado por las leyes secundarias
de la reforma educativa y hoy se cumple el plazo para levantar actas y despedir
a los maestros que no se presenten a trabajar, pero no se ve que se vaya a
hacer algo. Y sólo hay de dos: o la bebes o la derramas, o se aplica la nueva
ley y no pasa nada, o se aplica la ley y se incendia la pradera como si se le echara
más gasolina a lo que ya arde.
Pero también no se ve cómo se va a hacer que
funcione la reforma cuando hay oposición de los docentes sin los cuales no se
puede echar a andar, y hay gobernadores
rebasados como el de Oaxaca donde no se ve que se pueda aplicar.
Los aliados del gobierno, las dirigencias
estatales magisteriales también han sido rebasadas ya en varios estados como el
de Veracruz y además están siendo desconocidas. Llegará un momento en que ya no
le sirvan al régimen, que tendrá que echarlos a la basura y buscar nuevos
interlocutores.
Ahora la señora Gordillo le asesta un golpe al
Gobierno federal y está ante la posibilidad de ganarle no un round sino toda la
pelea.
Y tampoco sale ni la reforma energética ni la
hacendaria y por lo pronto, aunque Manlio Fabio Beltrones lo niegue, el PAN ya
obligó al Gobierno a que se considere también y se apruebe la reforma electoral,
que será un duro golpe para el PRI y para los gobiernos priistas porque han
logrado mantenerse en el poder gracias a las actuales y obsoletas y violatorias
normas que permiten una serie de abusos y triquiñuelas, de las que la oposición
se queja. Otro sería el panorama para la elección federal de 2015.
La situación dista mucho de lo que seguramente se
planeó o se pensó al principio del gobierno hace nueves meses: que las reformas
tendrían obstáculos pero pasarían sin mayores problemas, pero ya vemos también
que hay una fuerte corriente opositora de la izquierda a la energética, que
conjunta a Cuauhtémoc Cárdenas y a Andrés Manuel López Obrador, y de la derecha
y de la Iniciativa Privada a la hacendaria.
Y como si eso no bastara, llegan dos actores que
no estaban considerados en el reparto, Ingrid y Manuel, y crean una situación
de emergencia en buena parte del país, de tanta gravedad que el propio
Presidente ha tenido que decir que lo que se tiene para atender los casos de
desastres es insuficiente, así que se tendrá que programar recursos extra para
el presupuesto de 2014.
Pero no es todo. Un día y otro también sigue la
violencia a causa de la delincuencia organizada, como la reciente matanza en
Chihuahua, y la ola de secuestros, de lo que la prensa de la Ciudad de México
viene informando y dando cifras, nada alentadoras.
Qué panorama. El hasta ahora mayor impacto
mediático del joven Gobierno federal, la detención de la Gordillo, puede
venirse abajo; parte de la infraestructura carretera y de comunicaciones del
país (caminos vecinales, puentes, vados) está destruida; miles de mexicanos
viven entre el agua de las inundaciones y claman porque no tienen qué comer ni
qué beber; ayer se anunció que debido a la pérdida de cosechas y animales del
campo encarecerán los productos del agro; comerciantes e industriales se quejan
de que no se reactiva la economía; el propio Gobierno está por acuchillarnos de
nuevo con nuevos y más impuestos; vialidades de ciudades y carreteras federales
están obstruidas por manifestantes, y para qué seguir.
¿Quién se iba a imaginar, a pensar este México
hace nueve meses cuando se inició la actual administración con los mejores
augurios?
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