Prosa aprisa
Las
mujeres, al poder
Arturo Reyes Isidoro
En el capítulo
primero de sus Ensayos (“Por
distintos medios llégase a igual fin”), Michel de Montaigne narra una hazaña
más que heroica, que habla del valor y de la entrega de la mujer, de su decisión
para enfrentar la peor adversidad en forma admirable.
El emperador
Conrado III (de Germania, de 1130 a 1152) sitió a Güelfo, duque de Baviera (en
1140). No obstante las “muchas satisfacciones viles y cobardes” que le ofrecían
los sitiados para que los dejara libres, Conrado no accedió y sólo les hizo una
concesión: permitiría salir únicamente a las damas con todo lo que pudieran
llevar consigo, respetando su honor.
Ellas, “con
grandeza de corazón”, decidieron entonces cargar con sus esposos y sus hijos, incluso
con el propio duque, sobre sus hombros. El emperador, dice Montaigne, se puso
tan contento al ver la nobleza del valor de aquellas mujeres “que lloró de
placer y amortiguó toda aquella acritud de mortal y capital enemistad que había
dirigido contra aquel conde, tratando desde entonces humanamente a él y a los
suyos.”
Era como para
haber destapado una botella de champán, de la mejor, y haber brindado por el
acontecimiento.
Pero hoy se
cumplen nueve días desde que se anunció el nombramiento de Sara Ladrón de
Guevara como nueva rectora de la Universidad Veracruzana y sus compañeras de
género, aparentemente defensoras de los derechos de las mujeres a más y mejores
oportunidades en una sociedad hecha casi para los hombres, guardan silencio.
En un país machista
y hasta misógino, que hoy la conducción de la máxima casa de estudios de
Veracruz esté en manos de mujeres (los tres puestos claves lo ocupan féminas:
Sara en la rectoría, Leticia Rodríguez Audirac como secretaria académica y
Clementina Guerrero García como secretaria de Administración y Finanzas) es
para celebrarse (es un equivalente a que en Veracruz la gubernatura, la
Secretaría de Gobierno y la de Finanzas estuvieran bajo el mando de mujeres).
¿Dónde están los
órganos de mujeres del Gobierno del estado, de los partidos políticos, de la
ONGs, de los “colectivos” feministas y de tantos membretes que sólo salen a dar
conferencias de prensa o emiten comunicados o publican desplegados para
lucimiento personal?
No se trata de
crear una división con los varones, imponer ahora un matriarcado, crear un
estado o un país amazónico, porque finalmente ellas y nosotros nos
complementamos (o así debería ser), pero no es ningún secreto que en la vida pública a la mujer cuando no se le
ha marginado, se le ha subestimado, por no decir que se le ha atropellado en
sus derechos (desprecio, humillaciones, explotación, acoso sexual…).
Por eso es
criticable que sean las propias mujeres las que adopten ahora una actitud
mezquina ante el éxito y ascenso de tres de sus compañeras de género y no hayan
salido a festinar en todos los espacios y foros posibles la distinción de que
fueron objeto tres distinguidas mujeres veracruzanas y con ellas todas las
mujeres de Veracruz.
En política las
mismas mujeres saben que no hay peor enemigo de ellas que sus propias
compañeras. En política, cuando una empieza a despuntar o está a punto de
llegar, las demás la jalan o le quitan la escalera para que se caiga. Incluso
practican sin ninguna consideración el canibalismo político y en eso son peor
que los varones.
Pero en este caso
se trata de académicas, de mujeres que han hecho un esfuerzo para destacar por
sus propios méritos, con base en sus estudios, en su conocimiento, en su
cultura, en su preparación.
Pero no importa
que sus compañeras de género no lo celebren. Por lo menos, por lo que a mí
hace, yo sí destapo una botella de Moët & Chandon que me regalaron en la
Navidad pasada y que estaba guardando para una gran ocasión, especial, que
ahora se ha dado. Y al brindar hago votos –mil disculpas por usar una frase hecha
de los políticos, y para ocasiones como un brindis de 15 años o una boda, pero
ahora no encuentro una más adecuada– por el éxito de mis compañeras académicas
Sara, Lety y Clemen, pero también porque otras mujeres lleguen a más cargos de
alta responsabilidad.
El CEM, de Gutenberg a las
computadoras
El 1 de agosto
de 2012, narré en “Prosa aprisa” que por necesidad de atención médica había ido
a parar al Centro de Especialidades Médicas (CEM) de Xalapa, que depende de la
Secretaría de Salud del Gobierno del Estado, el “patito feo del cuento
oficial”.
Escribí que me
había atendido, de la mejor forma, el doctor Pedro González Vi veros, pero que
lo que me había llamado la atención era que ese profesional había tenido que
andar asomándose en varios consultorios para ver en cuál me atendía, y que los
pocos que había estaban ocupados.
Registré:
“Luego, cuando por fin pudimos ingresar a uno, me sorprendió ver que a la hora
de hacerme la receta, la redactó en una vieja, desvencijada máquina de escribir
mecánica, casi de la época de Gutenberg, lo que me hizo pensar en el descuido y
desinterés oficial por un sector clave, fundamental de todo gobierno como es el
que tiene que ver con la salud, y lo que me hizo pensar en todo el dinero que
se tiró en las campañas (había pasado la elección presidencial del 5 de julio)
con el que se pudo haber dotado de computadoras a estos centros hospitalarios
–me dicen que el problema es en general en todo el estado– y hasta hubiera sobrado”.
Un año después,
no puedo dejar de comentar que me dio gusto saber que al fin, por lo menos en
el CEM de Xalapa, estando ya al frente de la dependencia Juan Antonio Nemi Dib,
la situación se ha corregido.
El pasado 15 de
agosto leí la información y observé las fotos
que daban cuenta de que el Secretario de Salud estuvo a entregar 60
computadoras que servirán para atender las necesidades administrativas, aunque
me imagino que algunas serán para los módulos médicos.
“Son 60 de un
paquete de 300, el Gobernador quiere que Veracruz sea pionero en la
implementación del expediente clínico electrónico, que será único y permitirá
que un paciente sea atendido en cualquier otro hospital”, dijo Nemi.
A decir del
Secretario, el proyecto es que se pueda contar con las “imágenes diagnósticas” (sic) resultados de laboratorio para que
se consulte la información en línea y además puedan colaborar médicos de otras
partes en algunos casos clínicos, sobre lo que ya se están haciendo pruebas en
el Hospital Nachón también de Xalapa.
Por lo menos y por
lo pronto, en el CEM ya salieron de la edad de piedra en cuanto al equipo para
el registro de datos clínicos y hasta para que le hagan a uno la receta y sea
legible porque los tipos no estén gastados. Paloma para Nemi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario