Prosa aprisa
Duarte está
haciendo campaña
Arturo Reyes Isidoro
Sin duda, hay diferentes formas de hacer campaña. Legalmente, las
autoridades de gobierno, de las tres instancias, están en veda aunque en
ocasiones Felipe Calderón ha violado abiertamente la disposición y trata de
llevar agua a su molino, por lo que si Josefina Vázquez Mota no gana, como todo
indica que ocurrirá, entonces la derrota será también para el Presidente. Pero,
dentro de la ley, indudablemente que hay formas de hacer campaña sin cometer
ninguna infracción. En realidad, el presidente de la república, el gobernador y
los presidentes municipales pueden hacer campañas si saben cómo hacerlo sin
exponerse a un extrañamiento o a una acusación y denuncia formal. Siempre hay
forma y ocasión de hacer las cosas si se saben hacer.
Parece una perogrullada pero la mejor forma que tienen los gobernantes de
hacer campañas es, simple y sencillamente, cumplir con su deber, procurar
buenos servicios, garantizar la seguridad pública, crear las mejores condiciones
para generar más fuentes de trabajo, lograr más bienestar para sus
representados, hacer que el ciudadano sienta que se le está cumpliendo con lo
que se le ofreció en campaña. Cuando eso se cumple, el voto por un color, por
una sigla, por un partido, se asegura y en esas condiciones nadie en su sano
juicio puede acusar que se esté tratando de influir por tal o cual causa en
particular, cuando el beneficio es general, para la población.
Pero aparte de saber hacer bien las cosas, también se tiene que saber cómo
sacarles provecho cuando se dan, y por eso a mí extraña –y no tanto, no se
crea– que el priismo en Veracruz, teniendo tanta necesidad de votos, de
preferencia ciudadana, de convencimiento electoral, ni siquiera se dé cuenta
que tiene una buena presa, de dónde agarrarse para decirle al ciudadano que no
todo es negativo en el espectro tricolor, que tiene positivo palpable,
comprobable y que para muestra basta un botón. Pero en el priismo actual, en el
de la entidad, parece que no hay quien carbure, quien pueda mirar y observar
más allá de lo obvio.
A mí me sorprendió gratamente, por los beneficios que implica para cientos
de familias de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río-Medellín-Alvarado, haber
visto y leído el domingo pasado en el diario Notiver, en la página 6 de la sección de Deportes, una amplia
convocatoria de la empresa Liverpool a quienes deseen trabajar en la nueva
plaza comercial con marina integrada El Dorado, que estará ubicada en el
municipio de Boca del Río. Como publiqué en “Prosa aprisa” del pasado 24 de
abril, el megaproyecto en construcción, bajo el diseño del afamado despacho de
arquitectos Legorreta+Legorreta, quedará listo para noviembre próximo, dentro
de cinco meses, y tendrá 166 locales y 16 cines. El complejo es impulsado por
los empresarios xalapeños Chedraui, cuyo capitán es el señor Antonio Chedraui.
Dije entonces que la noticia era “para cacarearse. Es inversión, son empleos, significa confianza en el
Gobierno del Estado, denota que la delincuencia no inhibe a los inversionistas,
etcétera. Era como para que el jefe de prensa de la Secretaría (de Desarrollo
Económico) hubiera tomado ese balón a botepronto y se lo hubiera puesto a su
jefe (el señor Erick Porres) para que lo pateara e hiciera un buen ruido
mediático dando la bienvenida a la nueva inversión, que eso no viola ninguna
norma electoral. Pero, como siempre, nada”.
Entonces, el 25 de abril, cuando se presentó el megaproyecto en forma
oficial en la ciudad de México, se dejó de anotar un buen gol mediático, pero
ahora, dos meses después, habiendo puesto otra vez el balón los señores
Chedraui con la convocatoria del domingo pasado, tampoco nadie ve el esférico,
menos los del PRI, que ahí tienen algo para hacer ruido acerca de lo que pueden
hacer los priistas en el gobierno. Mire usted si no es como para capitalizarlo.
Se requieren: vendedores, asesores de crédito, jefe de pisos de ventas, jefe de
presentación visual, especialista de seguridad, florista, personal para
presentación visual y display, encargado de costureras, sastre, ayudante de
ingeniero, diseñador de interiores, jefe de caja principal, veterinario,
auxiliar administrativo, jefe de crédito, optometrista, jefe de seguridad,
cajeras, jefe de inventarios, sommelier, encargado de cocina, almacenista, sub
chef, chef, cocinero, gerente mundo gourmet, vendedor/restaurante y barista (café).
Según el anuncio, para todos los puestos se ofrece “sueldo competitivo”,
prestaciones superiores a las de ley, estabilidad laboral y aprendizaje
continuo. Es lógico suponer que las demás firmas que se instalarán requerirán
también de personal.
Ahí está una buena, excelente oportunidad para hacer campaña sin
violar la ley. El priismo podría poner como ejemplo al gobierno de Javier
Duarte de Ochoa de cómo, a pesar de todos los pesares en materia de seguridad,
o precisamente porque en forma pública declaró la guerra a la delincuencia, ha
generado confianza en los inversionistas, que no se han inhibido y que han
decidido invertir en el solar veracruzano, que en este caso influye que los
Chedraui son paisanos, pero que con la visión comercial que poseen están viendo
el nicho de oportunidades que se abre, quiérase o no, bajo este gobierno,
porque ven propicio el clima en lo inmediato y a futuro (ellos no arriesgarían
millones de pesos, de dólares, si no tuvieran certeza) y con ello le están
dando un voto de confianza y su respaldo a la administración del joven
gobernante, pero más que eso, están invitando, diciéndole a otros empresarios
que pueden venir con toda confianza.
En lo inmediato, sin duda, quienes seguramente se están presentando a
tratar de quedarse con una plaza de trabajo, por lo menos tienen una esperanza
de un futuro mejor en pocos meses y si se quedan con el puesto tendrán un gran
motivo para agradecer a la empresa, al gobierno, la nueva oportunidad. Son
votos a favor en potencia. De alguna forma, así, Javier Duarte de Ochoa está
haciendo campaña sin hacer campaña. Pero, a solo ocho días de que concluyan las
jornadas de proselitismo, nadie del PRI ha tenido la visión para explotarlo de
la mejor forma, de decirle al electorado que esas no son promesas, que son realidades
y que en Veracruz no hay necesidad de firmar nada ante ningún notario porque el
gobierno de origen tricolor está trabajando. Pero nadie, nadie le saca provecho.
Les falta un creativo en la media cancha. Que a lo mejor y ni siquiera están
enterados de la convocatoria, que son muy capaces, de eso y de más, lo que de
paso lleva a pensar que, también en este terreno, Duarte está solo.
Mucha seguridad panista
Topo ayer, casualmente, con un operador panista, ex priista, hombre serio y
dedicado, que sirvió en la administración del gobernador Miguel Alemán. Viejo
conocido, pues. Es ineludible el tema electoral. Él opera para su nuevo partido
y me comenta con mucha seguridad, con toda la seguridad, que van a ganar los
distritos de Tantoyuca, Papantla y Martínez de la Torre. No descarta tampoco
Pánuco ni Poza Rica. Eso por cuanto hace al norte. Me asegura también que le
meterán muchos votos a la causa josefinista. No me lo dice pero ya tenía yo
conocimiento de que se fue con los azules porque en el sexenio pasado no solo
se le congeló, sino que se le presionó, se le acosó, se le persiguió. Busco
refugio. Lo obtuvo y hoy es un buen operador panista. Me invitó a tomar el café
para platicar más ampliamente. Lo acepto.
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