Prosa aprisa
Los nuevos
escenarios
Arturo Reyes Isidoro
Sea cual sea el resultado de las elecciones del próximo domingo, se esperan
ajustes, movimientos, tanto en la administración pública estatal como en la
estructura partidista y del Congreso local después del 1 de julio, pues en la
práctica, en los hechos, el gobernador Javier Duarte de Ochoa, también líder
natural de su partido, vio ya el trabajo de sus coequiperos, quiénes
respondieron a sus expectativas y quiénes no dieron el ancho ni son confiables,
y tendrá que tener colaboradores eficaces en todas las áreas para fortalecer el
trabajo de su gobierno y con ello la imagen oficial, de cara a las nuevas
elecciones del próximo año, dentro de algunos meses, cuando los veracruzanos
tendrán que elegir entonces a los nuevos presidentes municipales y a los nuevos
diputados locales.
De ganar la elección Enrique Peña Nieto, el gobernante estatal se alineará
con el nuevo presidente de México y con su equipo para un trabajo conjunto y
una relación fluida, y eso también forzará la salida de algunos actores
políticos del staff estatal, pues durante el desarrollo del actual proceso
electoral, el equipo cercano al mexiquense ha estado monitoreando el desempeño
de las personas que tienen encomiendas partidistas en la entidad y para sacar
adelante al candidato presidencial tricolor, además de que ha estado recibiendo
reportes e informes del estado, y algunos no pasan la prueba y seguramente el
Ejecutivo veracruzano no querrá confrontarse por ningún colaborador u operador
local que no sea bien visto en el altiplano.
A punto de concluir mañana las campañas, los únicos que salen fortalecidos
gracias a su trabajo son los candidatos al Senado Héctor Yunes Landa y José
Yunes Zorrilla, quienes ayudarán al gobernador Duarte de Ochoa a entregar las
buenas cuentas que se puedan entregar.
Los nuevos escenarios y las nuevas circunstancias colocan a esos candidatos
ante una mejor posición de cara al futuro, para que lo se ofrezca allá por
2016. Ellos emergen por méritos en campaña y no como la caca que flota sola,
como le dijo Mariana Gómez del Campo, coordinadora del PAN en la Asamblea
Legislativa del D.F., a Lía Limón, ex correligionaria y ex compañera de bancada
suya cuando se sumó a la campaña de Enrique Peña Nieto.
En “Prosa aprisa” del 19 de abril pasado (“Pepe Yunes, garbanzo de a
libra”) comenté cómo al reunirse con periodistas de Coatzacoalcos, Yunes Zorrilla
recordó que cuando se preparaba para esta campaña algunos asesores le
preguntaron cuáles eran sus debilidades y cuáles sus fortalezas. Comentó que
después de tres días de dar la lista, al llegar a la de las fortalezas les
expresó: “Creo que solo tengo una… yo me considero un hombre honesto. He sido
presidente municipal de Perote, diputado (local y federal) y no puede haber un señalamiento
a mi persona”. Dijo que esa cualidad es su mejor activo, que su trayectoria
política es intachable, y no se quedó con las ganas de ilustrar su afirmación
con ejemplos que todos entienden: “Nadie puede decir que traigo una placa (de
taxi) o que yo tengo una plaza (se supone que de maestro o de burócrata) o que
yo gané una notaría o que hice un negocio al amparo de la posición o que se me
dio un diezmo por otorgar alguna obra”.
Hoy, más que tener una sólida formación
ideológica, más que ser un brillante orador, más que tener todos los títulos
académicos, más que tener una larga trayectoria en el servicio público o
legislativa, más que tener padrinos políticos de peso, me atrevo a pensar que
incluso más que ser inteligente o poseer talento, nada vale o pesa tanto como político
priista –y seguramente lo será de más valor en el futuro– que poder presumir
honradez, honestidad, pues ya se vio que el mayor cuestionamiento a Enrique
Peña Nieto ha sido a causa de las raterías, del abuso, de la impunidad de
muchos de sus compañeros de partido a los que la sociedad, los ciudadanos, los
electores, ya no aguantan ni perdonan ni los quieren, e incluso han puesto en
riesgo el triunfo tricolor.
Así, ahora hay nuevos escenarios y muchos,
muchísimos políticos, viejos políticos priistas (y muchos no tan viejos) para
quienes su ciclo ha terminado y ya no tienen nada que hacer pues si Peña Nieto
gana los eliminará sin mayor consideración porque serán un lastre para su
administración ante el reclamo de la nueva sociedad que ha surgido en este
proceso y que no quieren más Romeros Deschamps, ni Marios Marín, ni Ulises Ruiz,
ni Yarringtons ni… (agregue los nombres que quiera), por lo que, desde ya, el
PRI tendrá que ir buscando con lupa candidatos idóneos, aceptados por la población
si no quiere recibir el rechazo de los votantes, y no hay mucha tela de donde
cortar. Pepe Yunes se salva, es una de las excepciones y eso lo posiciona
fuertemente para el futuro.
Por lo que hace a Héctor Yunes Landa, acaso ni él
mismo sabe que al principio no era bien visto ni bien aceptado en el equipo
peñista, que trataba incluso de mantenerlo a distancia del candidato
presidencial, mala percepción que el de Soledad de Doblado terminó por borrar
gracias a su esforzado trabajo político, a su gran campaña, a grado tal que hoy
junto con Pepe Yunes será uno de los puntales para el mexiquense en las
elecciones del domingo, además de que para su futuro cuenta con el apoyo del
futuro líder de la bancada priista en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, con el que incluso podrá operar para procurar beneficios para el gobierno de
Javier Duarte, con el que está en deuda pues éste lo apoyó para que fuera
candidato al Senado. Héctor es hombre de las confianzas del sonorense y será
uno de los hombres a vencer dentro de cuatro años y medio, con el ingrediente
de que al igual que Pepe Yunes, primero como presidente del PRI estatal y ahora
como candidato al Senado, ha realizado una campaña digna de un candidato a
gobernador, siembra que siembra y abriendo surcos que pueden fructificar en
estos nuevos escenarios y para el futuro. El plus que le queda de la actual
campaña es la cercanía, el contacto que mantuvo con los veracruzanos a lo ancho
y largo de la geografía estatal, que constituye una reserva humana para lo que
se le ofrezca en el futuro.
En el futuro, para Xalapa, en el terreno
electoral, se proyectarían el ahora diputado local Américo Zúñiga Martínez para
la alcaldía y el actual director del DIF Estatal, Juan Antonio Nemi Dib, para
la diputación local, ambos con camino ya andado, con buena aceptación ciudadana
y, hasta ahora, con la aprobación de su partido, el PRI.
No hay comentarios:
Publicar un comentario