Prosa aprisa
No a la violencia
ni a la intolerancia
Arturo Reyes Isidoro
“Así corrió Peña Nieto de Tepeaca”. Así se leía, ayer, el título de un
video en el portal del diario Reforma
(el video estaba en otros portales, pero sin título) que muestra imágenes de
cómo un grupo de jóvenes impide el paso de la camioneta en que viajaba el
candidato Enrique Peña Nieto cuando se dirigía a una entrevista en un medio
local de Tepeaca, Puebla, la que agreden físicamente. Las imágenes muestran
cómo los jóvenes corren, primero, tras el convoy, que trató de evadirlos, y,
luego, cómo arremeten contra el vehículo del mexiquense donde desde adentro el
priista los saluda incluso, pero los golpes con las manos y otros objetos se
repiten lo mismo en el cofre que en las puertas y en las ventanas de la
camioneta (si no hubiera estado blindada le habrían quebrado los cristales), al
tiempo que colocan cartulinas en contra del aspirante presidencial, a quien
insultan a gritos. Según las notas informativas, ya en un mitin que encabezó más
tarde llamó a sus simpatizantes a guardar la calma, a no caer en provocaciones
y hostigamientos, lo que tiene que reconocérsele, pues no se puede crear un
clima de confrontación que a nadie beneficia.
Lo ocurrido ayer es un signo preocupante que en nada ayuda a la democracia
y que enturbia un proceso electoral que, con todos y sus dimes y diretes
propios de una campaña electoral de la magnitud de la que ahora tiene lugar, ha
transcurrido hasta ahora sin mayores incidentes y por eso el uso de la
violencia merece la reprobación total pues no es así como se debe resolver una
disputa por la preferencia ciudadana sino en una lid de confrontación de ideas
(cuando las haya), de propuestas, que sean las que induzcan el voto hacia quien
convenza o más convenza.
Pero aparte del signo de la violencia que la agresión de ayer representa,
también muestra otro, el de la intolerancia, lo que no se puede aceptar pues
precisamente la estabilidad del país radica en el respeto a las más diversas
manifestaciones y una cosa es que alguien no esté de acuerdo con otro y otra
que trate de impedirle que realice sus actividades, a las que el señor Peña
NIeto tiene todo derecho como lo tienen los demás candidatos presidenciales.
Todos debemos dejar, permitir, que quienes buscan nuestro voto hagan sus
campañas y expongan sus propuestas libremente, y nuestra aceptación o no de tal
o cuál aspirante debemos expresarla pero civilizadamente, en forma madura,
razonada, el día de la votación en las urnas. La violencia y la intolerancia
son la negación de la democracia, a la que todos aspiramos, y la democracia es
el triunfo electoral de la mayoría sobre una minoría, así sea por la diferencia
de un voto, y por eso digo que son
preocupantes estos signos sobre todo cuando a medida que se acerca el
final la contienda se cierra, la distancia porcentual entre el puntero y su más
cercano competidor se acorta y podemos llegar hasta a un conflicto poselectoral
si privan la cerrazón y falta de entendimiento a lo que los ciudadanos expresen
el 1 de julio.
En su momento, reprobé la agresión de que fueron objetos algunos
manifestantes en contra de Peña Nieto en un acto en Córdoba. Ahora repruebo
también la agresión de que ha sido objeto el señor Peña Nieto, que no es la
primera por cierto. Una cosa son las protestas en su contra y otra la agresión,
la violencia, el deseo de coartar su libertad. Definitiva y contundentemente,
no a la violencia y a la intolerancia.
Y digo que es preocupante este asomo de violencia porque no cabe duda que
la distancia se acorta entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador,
pero si a éste no le diera el tiempo que falta para alcanzar al puntero y para
ganarle, tendría que darse el mejor escenario para aceptar el resultado, y al
revés, si el priista perdiera, lo deseable es que lo acepte como lo hicieron el
presidente Zedillo y el candidato Francisco Labastida Ochoa hace 12 años y como
lo hizo Roberto Madrazo Pintado hace seis. Ayer, dos encuestadoras de gran
prestigio colocan al mexiquense en la punta, aunque ya no tan distante del
tabasqueño, pero sí todavía con una ventaja que podría hacer la diferencia. Por
un lado, Consulta Mitofsky, de Roy Campos, da 37.2% al priista en las
preferencias electorales, contra 25.1 de AMLO, ya a solo 12 puntos, mientras
que en las preferencia efectivas las cifras son 43.8 contra 29.6, o sea con una
diferencia de 13 puntos. Por el otro, Berumen y Asociados da una distancia de
solo 6.1% puntos porcentuales. Ambas encuestas fueron levantadas antes del
segundo debate, pero la que da menor ventaja fue solicitada por el Observatorio
Universitario Electoral y el Frente Ciudadano en Defensa del Sufragio Efectivo
y Libre integrada por académicos e investigadores que gozan de un gran
prestigio.
Ahí está el nuevo escenario previo al último debate y todos, en especial
quienes comentamos la vida pública diaria y en menor o en mayor medida hacemos
opinión, debemos contribuir a un cambio de poderes en paz social.
En este último tramo no puede dejar de considerarse el papel preponderante
que juega Veracruz, donde Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto y Andrés
Manuel López Obrador tratarán de asegurar su victoria, para lo cual los dos
primeros tienen programadas actividades este fin de semana, ella incluso por
tres días, lo que refleja la importancia que le da a la entidad. Salvo el
incidente en Córdoba contra unos manifestantes, los candidatos han realizado
sus actividades con toda libertad –hasta ahora no se han quejado de algún
bloqueo o de intento de bloqueo por parte de las autoridades estatales– y es de
desearse –y de reconocerse– que el gobierno de Javier Duarte de Ochoa mantenga
su respeto a todas las manifestaciones como lo ha hecho hasta ahora, lo que
habla bien de él.
En el caso de Peña Nieto, los dirigentes priistas están consciente del
tamaño del reto y de la responsabilidad que tienen enfrente y por eso ayer por
la mañana viajaron hacia el sur Erick Lagos Hernández, presidente del Comité
Directivo Estatal, y Jorge Carvallo Delfín, coordinador de la campaña del
candidato priista en el estado, a quienes acompañó un viejo priista y un
operador efectivo, experto, Gonzalo Morgado Huesca, hoy secretario de Finanzas
del CDE, quienes fueron a poner a punto al priismo de aquella zona, a la que ya
se había adelantado el maestro Carlos Brito Gómez, responsable de Procesos
Internos del comité estatal y ex alcalde de Coatzacoalcos, lugar donde tendrá
una gran concentración para tratar de neutralizar y combatir al tabasqueño
Andrés Manuel López Obrador, que es donde tiene su mayor fuerza en el estado.
Por su parte, la panista Josefina Vázquez Mota estará en las tres zonas, así
que ahora luego del debate del domingo se vienen a continuar dándose en
territorio veracruzano.
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