Prosa aprisa
Los 25
millones y copeteados
Arturo Reyes Isidoro
En estricto sentido de justicia, desde el mes
pasado, cuando ocurrió el hecho, el periódico El Heraldo de Xalapa dio la primicia y la exclusiva de que el
gobierno federal, vía Procuraduría General de la República, había devuelto los
25 millones de pesos que habían sido incautados en el aeropuerto de Toluca la
noche del 27 de enero pasado a dos empleados del gobierno de Veracruz.
Posteriormente, algunas otras versiones hablaron de lo mismo, hasta que, por
fin, se ha confirmado plenamente y con un gran despliegue informativo en los
principales medios de la ciudad de México, tanto que ayer el secretario de
Finanzas y Planeación, Tomás Ruiz González, prácticamente tuvo que cancelar su
agenda del día para atender tantas solicitudes de entrevistas sobre el caso por
parte de noticiarios de radio y televisión del D. F. “Ganó la transparencia”
fue el argumento central en todas sus declaraciones, queriendo significar con
ello que se probó plenamente el origen del dinero y que nunca se pudo comprobar
ningún ilícito. Por su parte, el gobernador Javier Duarte agradeció la
devolución, se entiende que en un gesto amistoso con la administración federal
porque no había nada que agradecer ya que era algo que en estricto derecho le
correspondía a su gobierno y se le tenía que reponer por ley.
Como quiera que sea, finalmente fue un buen tanto
para la administración estatal y no se puede dejar de considerar que ayudó
también que el gober no se ha peleado con el Presidente, como lo hacía su
antecesor Fidel Herrera Beltrán, lo que de paso ha ayudado a una relación tersa
al grado que en los últimos meses de su gestión, Felipe Calderón vino apenas el
pasado 21 de abril a la entidad y acaba de regresar el pasado viernes 1 de junio,
así como su esposa estuvo un día antes en la ciudad de Córdoba.
De todos modos, me pregunto ¿por qué hasta ahora
si desde un principio se dijo que era dinero limpio y luego se probó con
documentos y se solicitó la devolución por los conductos legales e
institucionales? Todavía sorprende más que no solo se regresó el capital sino
también ¡los intereses! Habrase visto. No tengo noticias, desde que ando en la
vida periodística, política y pública del estado, hace más de 40 años, de que
antes hubiera sucedido algo similar en la relación Federación-estado, ni
siquiera cuando el presidente y el gobernador eran priistas. Yo se que en
político no hay nada casual, que siempre hay un por qué, un propósito, algún
interés. ¿Qué en este caso?
Tengo mi propia teoría, que por supuesto solo
tienen bases en mí imaginación, pero la aventuro y la digo en voz alta. En el
fondo, en el trasfondo se debió a una decisión y a un interés
político-electoral. Si a alguien no le conviene que Andrés Manuel López Obrador
llegue a la Presidencia de la República es al PAN. Sin duda, el Peje revisaría
hasta el último rincón de la administración que ya se va y quién sabe cuántas
cosas encontraría que serían constitutivas de delito… y de prisión para muchos
malos servidores públicos panistas. Felipe Calderón sabe muy bien que no van a
ganar y que peligrosamente están en tercer lugar y que ahí se pueden quedar.
Pero sabe también que su única salvación sería que ganara Enrique Peña Nieto y
el PRI y no AMLO pues con los tricolores podría negociar una salida decorosa y
sin sobresaltos, y entonces tratará ahora de apuntalar al mexiquense y una
manera de hacerlo es, como en el caso de Veracruz, facilitando la operación
política-electoral al gobierno priista para tratar de parar al tabasqueño y no
hay operación que no se mueva sin dinero. Cierto, 25 millones de pesos para una
empresa como la que se tiene enfrente no es mucho, pero cómo ayuda, y, así, el
gobierno federal no solo le da lo que le quitó sino que hasta se lo devolvió
copeteado, como diría aquél que ya saben. Y así, en este caso, como en los
mejores cuentos de hadas, se casaron y vivieron muy felices, y colorín
colorado.
Pero este inicio de semana ha sido de buenas
nuevas para la administración duartista, que, la verdad, ya era tiempo, porque
desde que inició su gestión han sido malas, a veces muy malas, y otra buena es
que a diferencia de otras entidades como Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas,
en la entidad se aplica en paz, en santa calma, sin ninguna protesta, la famosa
prueba ENLACE a un millón 16 mil niños de 13 mil escuelas con la participación
de los padres de familia como observadores, evaluación para saber cómo andan
los pequeños en ciencias, matemáticas y español, a fin de reforzar, si llegara
a ser necesario, los programas de enseñanza, pero es de resaltarse que aunque
existen 13 sindicatos magisteriales en la entidad más las dos grandes secciones
del SNTE –la 32 y la 56– y una
delegación de la famosa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación,
que tiene paralizados a varios sistemas educativos del país, todos participan
en la aplicación de ENLACE. Con un detalle más: la SEV operó con efectividad la
repartición del material en esas 13 mil escuelas no obstante la dispersión
geográfica (las casillas que funcionarán en julio serán 9 mil, para dar una
idea mejor).
Y otra cosa más que tiene que reconocerse, así
como también a veces se señalan errores,
deficiencias, ineficacias, es el esclarecimiento del crimen de nuestro
compañero académico, catedrático e investigador de la Universidad Veracruzana,
José Luis Blanco Rosas, con la detención de los presuntos autores, esclarecimiento
que exigíamos muchos sectores de la sociedad, como exigimos y continuamos
exigiendo los de otros casos como los de nuestros compañeros periodistas de
varios puntos de la entidad, pero, en este asunto concreto, como dicen los
españoles, vale. Tan le hacía falta un buen golpe al gobierno que, también en
forma inusual, el propio gobernador salió a dar la información aunque se
trataba de un caso de nota policiaca.
Lo que sea de cada quien. Se han colgado sus
medallitas el secretario de Finanzas, Tomás Ruiz González, el secretario de
Educación, Adolfo Mota Hernández, y el procurador general de Justicia, Felipe
Amadeo Flores Espinosa, que prueban, así, ser buenos colaboradores del
gobernador, como lo es también, aunque no sea mediático y mucho de su buen
trabajo no se conozca en público, el secretario de Gobierno, Gerardo Buganza
Salmerón, del que sigo pensando de cuánta ayuda le sería al Ejecutivo si le dieran
más juego, como por ejemplo para tender puentes con actores y sectores ahora
alejados o marginados, porque sabe escuchar, es sensible y tras su imagen de hombre
adusto se esconde la de una persona con un gran carisma y que sabe despertar
simpatías.
En fin, pienso que así como se hace la crítica,
también hay que reconocer lo que se tenga que reconocer. No más, no menos. Por
ahora, de nuevo, vale.
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