Prosa aprisa
A quién creerle
Arturo Reyes Isidoro
A quién creerle. O a qué creerle. Recién, impactaron a la opinión
pública, en especial a los ciudadanos en edad de votar, las cifras del
resultado de la encuesta del diario Reforma,
que arrojaron que el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador,
se acercó a solo 4 puntos porcentuales del candidato priista Enrique Peña
Nieto, y a partir de ahí, por el peso que tiene ese periódico, quedó la
percepción de que no solo el Peje se acercó al tricolor, sino que podría
ganarle. Esa creencia se ha ido fortaleciendo en algunos sectores de la
población que desean que gane el tabasqueño porque cifran sus esperanzas de que
con él cambiarán, se corregirán muchas cosas prohijadas y toleradas tanto por
los gobiernos priistas como los panistas. Hasta ahora, fuera de Reforma, ningún otro medio ni ninguna
otra encuestadora, incluyendo la que trabaja para el propio AMLO, ha acercado
tanto al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal al mexiquense, pero el
porcentaje de 38 contra 34% permanece vigente y es indudable que los
comentaristas políticos toman esas cifras, así sea con reticencia, como
referente y a partir de ahí escriben, opinan, proyectan…
Pero ayer mismo, el diario El
Universal, otro periódico de gran peso y circulación en el país, dio a
conocer su propia encuesta que mantiene, y con mucho, la delantera del
candidato del copete sobre sobre el “presidente legítimo” de México: 43.8
(efectivos) contra 27.7%, es decir, a una distancia de 16.1%, si bien “El Gran Diario
de México” señala que en su medición anterior (la de ayer fue hecha entre el 24
y el 28 de mayo recién pasado) la distancia era de 24.8%, con lo que Peña Nieto
habría perdido 8 puntos que habría sumado a su favor el tabasqueño. Pero El Universal publica también que entre
los jóvenes de entre 18 y 29 años el priista cayó 9 puntos y que tanto el del
PRD como la del PAN crecieron 5 puntos porcentuales, pero también que entre los
universitarios López Obrador puntea con 33% de la intención de voto, habiendo
crecido en ese sector 11 puntos respecto a la medición anterior, mientras que
el priista y la panista van atrás con 31%. Y otra más: que entre los
encuestados sin identificación partidaria, AMLO recibe el 33% de las
preferencias contra 31% de Enrique Peña Nieto, pero también entre las mujeres
Peña Nieto cayó 11 puntos situándose a solo 7 de distancia de la panista, 34
contra 27%.
De acuerdo a mis preferencias como lector, Reforma y El Universal
son acaso los diarios más importantes, con más influencia del país, y en lo que
coinciden es en colocar como puntero al del PRI, pero también en que el del PRD
ha crecido, está creciendo, así como que Josefina Vázquez Mota ha caído al
tercer lugar y que continúa en caída libre.
Pero otro diario, también importante y leído, Milenio, que realiza un seguimiento diario en la preferencia
ciudadana, mantenía hasta ayer en primer lugar al mexiquense con 46.1 contra
26.4%, a 20 puntos de distancia, porcentaje que prácticamente no se ha movido
desde que se iniciaron las campañas, si bien algunas veces ha aparecido en
segundo lugar el Peje y otra la señora Vázquez Mota. Sobre la enorme diferencia
entre las cifras de Reforma y Milenio, el viernes pasado, Ciro Gómez
Leyva, columnista y directivo de éste último, escribió: en “mi opinión… una de las dos encuestas está
equivocada. No me detengo en consideraciones técnicas ni en las implicaciones
políticas que se deriven de la lectura de unas y otras cifras. Prefiero repetir
lo que publiqué ayer (sin tener idea de que coincidiría con el trabajo de Reforma): ‘Nuestra
encuesta de seguimiento diario no es un asunto de fe. Es un ejercicio que no se
había hecho en una presidencial en México y, simple y sencillamente, no nos
podemos equivocar. Y el único dato que definirá nuestro grado de acierto o
error será el resultado de la elección’. Que los candidatos digan misa y que
los otros medios midan como quieran. Habrá resultados para compararnos y saber
quién hizo bien el trabajo y quién no. Si nosotros nos equivocamos, lo diremos
y asumiremos. Una encuesta de seguimiento diario no es un juego. Nos vemos el 1
de julio. Por ahí de las 11 de la noche”.
Por su parte, El Sol de México
y su encuestadora Parametría daban ayer a Peña Nieto 43% de las preferencias
contra 30% de López Obrador y 24% de Vázquez Mota,
Pero como para estar alertas, ayer mismo salió la consejera del
Instituto Federal Electoral, María Marván Laborde, con que “la gran mayoría” de las casas encuestadoras que
difunden preferencias electorales previo a la elección del 1 de julio, no entregan bases de datos a la autoridad electoral, lo que consideró como preocupante porque
puede llevar a cierta confusión al electorado.
“De acuerdo con un reporte del diario La
Jornada del domingo
(se publicó ayer en el portal de
Carmen Aristegui) la consejera afirmó que las encuestas se
han convertido en elemento de propaganda y difusión de datos que no
corresponden a la realidad los que ‘son usados para decir mentiras; se están
utilizando de manera mañosa’, advirtió la consejera del IFE”. Por su parte,
Sergio Aguayo y Lorenzo Meyer, en la mesa política de Noticias MVS primer
emisión coincidieron con la funcionaria electoral, pues dijeron que las
encuestas son elemento útil para medir las preferencias electorales, pero no
deben ser tomadas como una guía porque muchas son pagadas o manipuladas.
Es caer en el lugar común pero ahora más que nunca cobra validez
aquello de que la mejor encuesta será la del 1 de julio. De todos modos es muy
posible, casi seguro, que las cifras que se manejan hasta ahora sufran un
cambio drástico a partir de la noche del próximo domingo cuando tendrá lugar el
segundo debate, porcentajes que podrían afirmar tendencias o modificarlas. Y
ahí entra la responsabilidad del propio ciudadano, su convencimiento, el estar
alertas, muy bien informados, para dar el paso correcto, el que considere que
es su pacto correcto, porque finalmente lo que está de por medio es su futuro.
Pero ahí entra también el papel de quienes comentamos, hacemos opinión
(así sea entre dos, tres lectores), de ayudar a no crear un ambiente de
crispación que nos lleve a lo que ya vivimos hace seis años; a que todos
estemos preparados para aceptar el resultado, sea cual sea y gane quien gane. Un
hecho indudable es que la votación del 1 de julio servirá para dilucidar
también qué periódico y qué encuestadora estuvieron acertados porque hicieron
la mejor medición. Mientras tanto sigue la incógnita: ¿a quién creerle?
Y en esta final, Veracruz será
importante campo de batalla tanto para Peña Nieto como para López Obrador. El
mexiquense vendrá al estado el próximo viernes 15 y no el 17 de junio como
estaba previsto inicialmente y no sería raro que viniera a cerrar su campaña al
puerto jarocho, mientras que López Obrador lo hará tentativamente el 24 de
junio aquí en el estado, último domingo antes de ir a las urnas, aunque por lo
pronto mañana continuará su recorrido por la entidad en Orizaba, Martínez de la
Torre y Tuxpan.
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