Prosa aprisa
Posibles
escenarios
Arturo Reyes Isidoro
Quién lo diría. El 31 de marzo pasado, cuando iniciaron formalmente las
campañas electorales, prácticamente todos quienes hacemos comentarios políticos
dábamos por hecho que el próximo presidente sería Enrique Peña Nieto. Nos
basábamos en los resultados de las encuestas preelectorales y en las del
arranque formal de las campañas, que daban una amplia, holgada ventaja al
candidato del PRI, quien sacaba por lo menos 25 puntos de ventaja a su más
cercana competidora Josefina Vázquez Mota, a la que veíamos como quien daría la
pelea. A Andrés Manuel López Obrador, la inmensa mayoría no le daba ninguna
posibilidad, menos cuando entonces se mantenía a 30 o más puntos de distancia
del puntero.
En menos de un mes, a partir del 11 de mayo, las circunstancias para el
mexiquense cambiaron dramáticamente con el ya famoso e histórico viernes negro
cuando a los gritos de “¡Fuera! ¡Fuera!” lo echaron los estudiantes de la
Universidad Iberoamericana. Ciertamente, hoy todas las encuestas coinciden en
que el mexiquense se mantiene en primer lugar, pero también en que el Peje se
trepó al segundo sitio y, más interesante, que está muy cerca del tricolor e
incluso algunas cifras le dan empate técnico con el ex gobernador del Estado de
México.
Los escenarios, pues, han cambiado o están cambiando y con ello las
circunstancias para muchos actores políticos. En Veracruz no se es la
excepción.
Hasta que no se cuente y verifique el último voto, ahora creo que nadie se
atreve a asegurar ya que Peña Nieto será el próximo presidente, y aunque López
Obrador creció enormidades, eso mismo ha modificado también las decisiones de
muchos que, lógicamente, actúan más en función de sus intereses personales que
en los de la vida democrática del país, de un país con verdadera justicia
social, los panistas, por ejemplo, o los hombres de negocio apáticos que no les
preocupaba que ganara Peña Nieto o Josefina pues sabían, saben que en el fondo
nada cambiaría y que ellos continuarían manteniendo sus privilegios. Esta vez
no veían enfrente ningún “peligro para México” y dormían a pierna suelta… hasta
después del 11 de mayo.
Hombre a ras de tierra que soy –como diría el diputado local de Morena,
Armando Méndez de la Luz (saludos, señor y amigo)– no me cabe duda que el
tabasqueño continúa creciendo entre el electorado, pero también advierto que
ante el riesgo que ven para sus negocios (no del todo claros muchas veces),
para sus privilegios, para sus riquezas, para sus intereses, ante la incontenible
caída de Josefina Vázquez Mota, muchos panistas si no se declaran abiertamente
peñistas sí van a tratar de apuntalarlo, como lo hizo ayer abiertamente el ex
presidente Vicente Fox, quien sin ningún reparo, sin ningún rubor, sin ninguna
lealtad ni confianza en su partido y en su candidata, llamó a los partidos y a
la ciudadanía a unirse para respaldar a Peña Nieto, a quien consideró el
virtual ganador, “para que gobierne con la unidad y no con la división”, todo
con el evidente propósito de que no llegue al poder López Obrador (Fox, quien
dijo que la diferencia entre el priista y Vázquez Mota y López Obrador –los
pone por igual en segundo lugar– es de 18 puntos, le dio otra puñalada a la
candidata de su partido al darla por perdida y pedirle que trabaje “para
afianza el segundo lugar”). Su postura es la clásica de las ratas que tratar de
salvarse de morir ahogadas dejando el barco que se hunde y brincando a otro que
se mantiene.
Así las cosas, muchos votos azules, pero también sobre todo de ciudadanos
en privilegio, van a sumarse a la causa priista, de tal forma que para mí no
hay nada decidido aunque la pelea será hasta el final entre Peña Nieto y López
Obrador y el resultado final dependerá de lo que hagan en las restantes cuatro
semanas.
Por lo pronto, ayer Manuel Bernal Rivera, coordinador del Movimiento de
Izquierda Veracruzana del PRD, anunció que este lunes el Peje estará en
Cosoleacaque y San Andrés Tuxtla y el martes en Orizaba, Martínez de la Torre y
Tuxpan, y habrá que seguir con atención sus actividades pues es indudable que
mantiene su voto duro en el estado y que hace seis años hizo que quedara en
primer lugar. De Peña Nieto se sabe que tentativamente estará en el centro y el
sur del estado el próximo 17 de junio, penúltimo domingo de campaña, y de
Josefina Vázquez Mota no se sabe nada al respecto.
Pero así como al inicio de las campañas al mexiquense se daba como seguro
ganador, así también se ha venido dando como seguro próximo senador por primera
minoría al panista Fernando Yunes Márquez, y así se le sigue considerando, sin
reparar en que la drástica caída de la señora Vázquez Mota y con ella del
panismo en la entidad lo puede arrastrar a la baja, mientras que, en sentido
inverso, el crecimiento de López Obrador, su efecto, puede arrastrar a la alza
y convertir en senadora por primera minoría a la perredista Margarita
Guillaumin Romero (inicialmente iba la maestra Roselia Barajas), pues no se
duda que José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, ambos priistas, serán los
próximos senadores por mayoría, por Veracruz.
Los escenarios, pues, pueden cambiar o están cambiando. Algo que no se duda
es que habrá voto diferenciado, que varios candidatos priistas a diputados
federales van a perder.
Y en estos nuevos escenarios, ¿cómo le iría o cómo le puede ir al jefe político
del estado, al gobernador priista Javier Duarte de Ochoa? Qué paradojas. Si
finalmente gana Peña Nieto, su poder político se verá disminuido, por lo menos
no tendrá la seguridad de que va a ser mano o va a decidir solo su próximo
relevo (¡ya solo estamos a cuatro años de que ello suceda!), pues el mexiquense
querrá imponer o ejercer su derecho de veto de no convencerlo alguna propuesta
local. Pero sin presidente de la república priista, él sería un hombre fuerte
no solo en Veracruz sino en el concierto de gobernadores tricolores del país
por la importancia y el peso que tiene nuestro estado. En el aspecto económico,
si gana el mexiquense, le puede ir mejor y con él a Veracruz. Si pierde Peña
Nieto, si por lo menos perdiera en Veracruz la elección, puede perder pero
alegar que ganó, es decir, puede poner como punto de comparación el resultado
de hace seis años cuando a una chucha cuerera de la política como lo era y lo
es Fidel Herrera Beltrán, entonces gobernador, el PRI se fue hasta el tercer
lugar obteniendo apenas arriba de los 700 mil votos llevando como candidato a
Roberto Madrazo Pintado. Ahora, el mandatario local puede alcanzar una cifra
mayor de sufragios, un millón, un millón 200 mil votos y, cosas de la política,
no le pueden alcanzar para la victoria de su candidato y, así, habrá ganado,
pero también habrá perdido.
Pero no está nada decidido, no por lo menos hasta que se declaré
oficialmente a un candidato presidencial ganador, que todo indica que será o
Peña Nieto o López Obrador, o el Peje o el copetudo.
Pero los escenarios están cambiando o pueden cambiar para otros actores
políticos del estado. Mañana lo comentaremos.
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