Prosa aprisa
El nuevo (viejo) equipo de Ampudia
Arturo Reyes Isidoro
Yo soy de los que no tengo duda
de la lealtad institucional del Subsecretario de Gobierno, Enrique Ampudia
Mello, al gobernador Javier Duarte de Ochoa, su jefe político en el estado.
Escribo esto porque con los
nombramientos que ha hecho el funcionario de la tercera posición política
gubernamental, por momentos me pareciera estar en otro tiempo, en otra época, en
el gobierno de Patricio Chirinos Calero y cuando ejercía un gran poder de Miguel
Ángel Yunes Linares.
Ampudia nombró a Eutiquio Franco
como el jefe de prensa de la dependencia, a quien no lo llamaría yo enlace de
prensa porque, que se sepa, fue un nombramiento directo de él y no se lo
enviaron de la Coordinación General de Comunicación Social. Franco es un viejo
colaborador de Enrique, desde aquel 1992 cuando llegó como director de
Gobernación.
Pero también se acaban de
reincorporar –así le llamaría yo, no obstante los años que han pasado– con el
nuevo Subsecretario, Luis Sardiña Salgado y Emilio Cárdenas Escobosa, también
viejos colaboradores de Ampudia en aquellos años del chirinato. Uno, ahora,
como director de Política Regional y el otro como coordinador de Asesores,
respectivamente.
De Eutiquio Franco se recuerda
que era quien comandaba en aquel entonces a un grupo de jóvenes hombres y mujeres veracruzanos
quienes llevaban un puntual seguimiento de prensa y hacían análisis de
contenido y prospectivos en los que se basó mucho y en gran medida la
gobernabilidad y la eficacia de entonces. Sabe su negocio, pues, y sin duda es
de gran utilidad de Ampudia y por extensión lo será de Javier Duarte.
De los otros dos, en especial
tengo un buen concepto y la mejor apreciación de Emilio Cárdenas Escobosa, un
hombre serio, responsable, con experiencia política y periodística y dedicado a
su trabajo, miembro de una familia de ilustres periodistas de Coatzacoalcos,
los famosos Cárdenas Cruz –Francisco “Pancho”, el mejor columnista político en
aquel Excelsior de don Julio Scherer
García junto con Ángel Trinidad Ferreira; Emilio y Paulino, éste compañero mío
en aquel El Universal cuando ese
periódico tuvo una edición impresa en el puerto jarocho–, quien seguramente,
también, habrá de empujar fuerte a favor de la causa, su nueva causa.
Digo que no tengo duda de la
lealtad de Ampudia porque es un hombre que sabe muy bien las reglas de la
política, porque juramentó lealtad a la institución al rendir protesta y porque
no le puede fallar a quienes lo recomendaron en el equipo presidencial para que
fuera él quien viniera a sustituir a Tomás Carrillo Sánchez.
Recién había asumido el cargo, en
un prolongadísimo desayuno, Enrique me comentó, o así le entendí, que su
pretensión no era venir a echar raíces a Xalapa, a Veracruz, a quedarse a vivir
para siempre, sino a servir por el tiempo que fuera necesario; tampoco estaba
–o está– entre sus pretensiones venir a ocupar el cargo de otro (me habló muy
bien del Secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón), a desplazar a
nadie, sino solo a responder, a ofrecer resultados y a servir al gobernador
Duarte de Ochoa, a quien le está agradecido y reconocido por la confianza que
le otorgó.
Comento esto porque, en los
hechos, pareciera que conforme corre y pasa el tiempo habría indicios de que su
estadía se puede prolongar, por lo menos el resto del sexenio, pues eso
indicaría el hecho de que empieza a reconformar su viejo equipo, un viejo
equipo en el que confía totalmente, con todo su sello personal y ajeno a
cualquier interés o influencia de alguna otra área de la estructura
administrativa estatal.
Pero por como son las cosas
adentro del gobierno, y eso es lo significativo, en estos movimientos,
nombramientos que está realizando, sin duda alguna tiene todo el visto bueno y
el respaldo del gobernador Duarte, quien por algo le está permitiendo todo, que
no debe ser por cualquier cosa.
Por lo que se vislumbra, así las
cosas, pareciera que de aquí en adelante, pero desde ya, para lo que viene, el
joven titular del Ejecutivo descansará en lo operativo político en Ampudia Mello
y en la negociación política en el Secretario Buganza, quien, pian pianito, se ha estado reuniendo desde
hace ya varias fechas con los alcaldes del estado para escucharlos en sus carencias, en sus problemas, en sus
peticiones, pláticas que, más allá de lo institucional, indudablemente que
implican un importante acercamiento personal y político que mucho habrá de
servir a la hora de los mameyazos en 2013.
Y es que seguramente, esta vez,
el responsable político del estado no querrá que le suceda lo que en julio
pasado, que se ponga en riesgo la elección que viene, pues ahora ya no
nombrarán a un coordinador de campaña de México a quien le podrán echar la
culpa si las cosas no se dan, sino que toda la responsabilidad se la dejarán al
priismo del estado, por lo que si fallara toda la culpa sería suya y de nadie
más.
Y es que seguramente el
responsable político del estado no se atendrá a los operadores que le fallaron
en la pasada elección, máxime cuando hay nubarrones a la vista y podría haber
rayos y truenos en el futuro, si se atiene uno a lo que se publicó ayer en la
columna “Bajo Reserva” de El Universal:
“A poco menos de tres semanas de
que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación termine el
dictamen de las elecciones presidenciales del primero de julio, el equipo de
Enrique Peña Nieto y la dirigencia del PRI, a cargo de Pedro Joaquín Coldwell,
comienzan a hacer el balance, ajuste en sus cuentas, de las entidades que
registraron votaciones adversas para el candidato presidencial y el partido”.
Ahí se dice que tienen ubicada
una decena de entidades –sin dar
nombres– que por “omisión” o “descuido” fueron derrotadas o presentaron
resultados escuetos. Seguramente muchos saldrán reprobados y por eso habrá, hay
ya, bateadores emergentes.
De todos modos, habrá que estar
pendientes para ver si Ampudia Mello se allega de más viejos colaboradores
suyos (que por cierto, Enrique fue quien salió ayer en defensa de la
Procuraduría General de Justicia ante los cuestionamientos a la investigación
que llevó al esclarecimiento del asesinato de varios periodistas del estado).
Otro punto a favor de Duarte
Habla bien de la administración
estatal de Javier Duarte de Ochoa la energía y decisión con que actuó el
secretario de Salud, Pablo Anaya Rivera, en el caso del gemelo muerto entregado
en una garrafa de plástico a su padre en el puerto de Veracruz, pues no solo
fue suspendido el médico adscrito y se irá del servicio por su responsabilidad
(y también por su irresponsabilidad), sino que igualmente, de inmediato, el
médico residente que hacía su especialidad, practicó la operación y entregó el
producto muerto en el botellón, fue puesto a disposición de la Comisión
Nacional de Becas, en la Ciudad de México, de donde lo habían enviado,
independientemente de que se espera el resultado del análisis de ADN que se
solicitó para comprobar la filiación padre-hijo, así como de la responsabilidad
penal que le resulte a quien le resulte.
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