Prosa aprisa
Acaba Duarte con vacío legal que lo llevó al Gobierno
Arturo Reyes Isidoro
Hace dos años, en junio de 2010, el Instituto Electoral Veracruzano
(IEV) hizo todo lo posible para evitar la realización de un debate entre los
entonces candidatos al Gobierno del Estado, Javier Duarte de Ochoa, Miguel
Ángel Yunes Linares y Dante Delgado Rannauro. Cuando ya no pudo contener la
presión política opositora así como de la prensa crítica, autorizó y realizó un
remedo de debate el día 22 de ese mes y año, pero entonces buscó por todos los
medios evitar su difusión con el claro propósito de proteger al candidato del
PRI y llegó a tal grado su desvergüenza que no solo impidió que se transmitiera
por la señal abierta de cualquier televisora o estación de radio, sino que
trató de impedir que los reporteros tuvieran acceso al recinto oficial, lo que
solo se pudo evitar cuando faltando pocos minutos para dar inicio, el propio
Yunes Linares y Delgado Rannauro, al unísono, abrieron las puertas provocándose
un forcejeo entre guardias de seguridad y los reporteros, quienes, madreados y
todo, por fin pudieron acceder, aunque de todos modos luego en sus redacciones
les pararon su material, pero esa es ya otra historia. Con un elemento
adicional: se escogió esa fecha a propósito porque ese día la atención estaba
centrada en el juego entre la Selección Mexicana de Futbol y su similar de
Uruguay, dentro del Campeonato Mundial de Futbol en Sudáfrica, con lo que se
buscaba atenuar cualquier impacto negativo entre la opinión pública, la
ciudadanía, que dañara al abanderado tricolor, o sea a Duarte de Ochoa.
El resultado de la elección de ese año fue apretado para el PRI. Ganó
por apenas 79 mil 558 votos, muy poco para un universo de poco más de 5
millones de ciudadanos registrados en el padrón electoral, cifra que bien pudo
haberse acortado o incluso revertido a favor del candidato del PAN si los
veracruzanos hubieran presenciado en vivo y en directo el único debate, que
para la prensa crítica de entonces perdió Duarte de Ochoa, y acaso peor para el
PRI si hubieran sido dos las exposiciones públicas ante cámaras y micrófonos
abiertos con cobertura estatal.
Por eso hoy, sinceramente, hay que quitarse el sombrero y ponerse de
pie por la audacia a la que acaba de llegar Duarte con su iniciativa de un
nuevo Código Electoral para el estado, que fue aprobado el lunes por unanimidad
de todos los partidos políticos representados en el Congreso local, no sin
protestas e inconformidad previas de la oposición, que obligaron a suprimir
verdaderas aberraciones como el polémico y escandaloso artículo 48 que impedía
a los candidatos o partidos políticos contratar publicidad electoral en
aquellos medios que “… aun habiendo efectuado los registros señalados en este
artículo, publiquen mensajes en contra de cualquier partido, coalición o
candidato”, lo que simple y llanamente no era más que una forma velada de
censura y en contra de la libertad de expresión.
Pero para llegar al nuevo ordenamiento tal como quedó, tiene que
reconocerse la presión que ejercieron los partidos de oposición para echar
abajo tal despropósito, así como la que hizo la poca prensa crítica que por
fortuna existe en el estado, aunque también, esta vez, la cordura, el buen
entendimiento y la sensibilidad política del joven titular del Ejecutivo del
estado, quien escuchó el clamor y entró en razón y estuvo de acuerdo en
conciliar desechando el artículo de marras, con lo que, de hecho, de paso,
reprobó a sus asesores jurídicos que lo expusieron de nuevo al escándalo
mediático al llevarlo a tales descarríos, así como a sus aplaudidores
profesionales y a los zalameros interesados que a todo lo que haga o diga le
dicen que sí aunque sepan que va derecho al despeñadero.
Considero como audaz el paso que dio porque propuso esta vez, y se
aprobó, que sea obligatorio que para dentro de cuatro años los candidatos al
Gobierno del Estado realicen por lo menos dos debates, pero que, además, se
transmitan a través de dos televisoras con cobertura estatal, algo que no
obstante estar contenido en el ordenamiento legal electoral federal, en
Veracruz no estaba considerado y por lo tanto no tenía carácter de
obligatoriedad, coartando así el interés ciudadano, del elector, de conocer
mejor las propuestas electorales de los partidos en las personas que postulaban
a través de sus propuestas, de sus reflexiones, de sus ideas y de sus
ofrecimientos.
Sorprende y agrada que Javier Duarte de Ochoa haya decidido llenar
este vacío legal electoral local, que de no haber existido hace dos años acaso
él mismo no estuviera sentado ahora en la silla principal del Palacio de
Gobierno, pues gracias a ella, como candidato, se escabulló hasta donde pudo de
un debate con Miguel Ángel y con Dante, y cuando ya no lo pudo hacer más, el
que se realizó fue manipulado hasta el extremo de limitar la difusión, en un
acto vergonzoso, una mancha imborrable para las autoridades del Instituto
Electoral Veracruzano (IEV).
Por eso resulta estimulante y alentadora y tiene que reconocerse la
decisión del propio Duarte de acabar con esa deficiencia y en parte eso explica
el por qué los dirigentes de todos los partidos políticos dieron su aval a la
reforma y por qué los representantes de los partidos emitieron también su voto
en forma favorable en el Congreso del Estado. Bien por Duarte.
La Procu aclara
A propósito de la columna de ayer (“Caso de la Procu, ¡para Ripley!”),
el secretario particular del Procurador Felipe Amadeo Flores Espinosa, Rafael
Pérez Cárdenas, un viejo conocido mío, ex compañero de oficio y de trabajo en
la Dirección de Prensa del Gobierno del Estado en el sexenio de Miguel Alemán
Velasco, me remitió ayer el reporte que de los Servicios Periciales del puerto
de Veracruz le hicieron llegar al fiscal del estado:
“El día jueves 26 de julio se
llevó a cabo la inhumación de veinticinco cadáveres, siendo trasladados hasta
el panteón municipal de la ciudad de Veracruz. En la diligencia estuvieron
presentes el C. José Peña Hernández, encargado de la Regiduría Quinta del
gobierno municipal de Veracruz, el Lic. Alejandro Díaz Infante Acevedo, Agente
del Ministerio Público Auxiliar de la Subprocuraduría Zona Centro, y los
Agentes del Ministerio Público de las Agencias Primera y Tercera de Veracruz.
En la inhumación de los cadáveres, se utilizaron tres ambulancias, ya que
fueron retirados veintitrés cadáveres del Instituto de Medicina Forense y dos
cadáveres de traslado de la ciudad de Xalapa, los cuales se encontraban en
resguardo dentro de la Dirección de los Servicios Periciales.
La diligencia se realizó sin
contratiempo, sin embargo, al realizar el traslado de los cuerpos desde las
ambulancia hasta el sitio en donde se encontraban las fosas –una distancia de
aproximadamente 140 metros–, se utilizaron camillas y carretillas, lo que llamó
la atención de algunas personas. Al estar realizando estos traslados, llegaron
varios reporteros de diferentes medios, a los cuales se les indicó que no se
podían acercar al sitio en donde se estaban inhumando los cuerpos; en tono de
molestia, los reporteros gráficos indicaron que únicamente realizaban su trabajo,
por lo que tomaron fotografías desde lejos de cómo se realizaron los
traslados, no así de las fosas; procedieron a retirarse molestos, lanzando
amenazas de realizar publicaciones de la diligencia, porque no se les
proporcionó ningún tipo de información. Al tratarse de una diligencia
ministerial, el personal de la PGJE estaba impedida para proporcionarla”.
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