Prosa aprisa
En lo que viene, atrás quedará el pasado
Arturo Reyes Isidoro
En consonancia con el estilo de
gobierno y de política que impondrá el presidente Enrique Peña Nieto, el
gobernador Javier Duarte de Ochoa habrá de imponer también cambios en la conducción
administrativa y política del estado, uno de ellos, el primero que ya asoma, es
la no reelección de Mauricio Audirac Murillo al frente del Órgano de
Fiscalización Superior (ORFIS).
En este caso, como en algunos
otros que habrán de venir, la divisa es no voltear para atrás, so pena de, como
le pasó a Edith, la mujer de Lot, convertirse en estatua de sal, como en el
pasaje bíblico (Génesis 19: 26), sino ver hacia adelante por todo lo nuevo que
viene.
Por eso, seguramente llegará al
cargo una figura nueva, fresca, sin ataduras al pasado, que no sea cuestionada,
que reúna varios requisitos, uno de ellos que cumpla el perfil acorde a las
reformas que está impulsando el mexiquense y que empezarán a ser trabajadas a
partir del mes próximo una vez que entre en funciones la nueva Legislatura
federal.
En la nueva etapa que viene para
México y para Veracruz, se habrán de dejar atrás todas las estructuras y
prácticas del pasado y se sentarán las bases (muy discretamente ya se está
haciendo) para soportar, y bien, el nuevo estilo de gobierno, en el que habrán
muchas novedades, acaso verdaderas sorpresas, en las que si los actores
políticos y funcionarios no se adaptan o no se apegan, ya no tendrán cabida.
Peña Nieto viene en el mismo
sentido con el que empezó la administración duartista de meter orden, de servir
con eficacia, de combatir la corrupción, de acabar con cotos de poder y de
privilegios, de abrir el gobierno a todas las corrientes, de respetar
plenamente la libertad de expresión y, sobre todo y fundamentalmente, de
responder a los reclamos de la sociedad.
Por lo que se sabe, personajes
políticos del pasado y del presente, señalados por los mexicanos y los
veracruzanos, no tendrán cabida. Ya falta poco para que se empiecen a ver los
cambios.
En este sentido, más valdría que
se calmaran quienes ya andan acelerados y piensan que, por ejemplo, serán
candidatos a alcaldes o a diputados por alguna recomendación, o que alguien
podrá presionar para imponer a algún candidato o candidata aunque no tengan la
aceptación popular, solo por intereses personales o hasta sentimentales.
De acuerdo a lo que trasciende en
el equipo presidencial, nada bien le irá a quienes no entregaron buenas cuentas
en el pasado proceso electoral si piensan que serán mano en el proceso sucesorio
del próximo año en la entidad. Se sabe que se tiene una bien estructura y
completa radiografía de los actores políticos del estado y que muchos no habrán
de pasar siquiera la primera aduana.
Serán postulados políticos y
ciudadanos duartistas-peñanietistas, inclusive buenos alcaldes o uno que otro
funcionario de gobierno que garanticen el triunfo por su buena imagen a base de
trabajo, de honorabilidad, ajenos a los escándalos, con acercamiento con la
gente y, en consecuencia, con aceptación popular.
Un municipio difícil, como
atinadamente señaló ayer el colega Raymundo Jiménez en su columna, es el de
Xalapa. “El problema ahora para el Revolucionario Institucional es que además
del acendrado antipriismo que de nueva cuenta se acaba de manifestar en esta ciudad
capital –el cual, en los últimos doce años sólo se evidencia sexenalmente en
las urnas durante las elecciones presidenciales y de gobernador–, es que en
Xalapa existe un gran malestar entre el electorado por los escándalos
mediáticos y los decepcionantes resultados de la administración municipal que
preside Elizabeth Morales, cuyo abultado bono electoral de 2010 se desinfló”.
El diagnóstico no puede ser más
acertado. En efecto, hay una fuerte corriente antipriista, básicamente de
izquierda, pejista de preferencia, que, ponga a quien ponga el PRI, irá a votar
en contra como una forma de venganza y de descargar la inconformidad por lo que
consideran un fraude la elección a punto de declararse válida a favor de
Enrique Peña Nieto.
Pero además, porque luego de las
expectativas que despertó su postulación y luego su llegada al poder, la actual
alcaldesa ha defraudado por sus magros resultados, porque la ciudad tiene
destrozadas calles y avenidas, enmontados arriates y camellones, porque no
puede resolver el grave problema del tráfico vial, etcétera, a lo que ha aunado
los escándalos en que se ha visto envuelta como el del ofensivo sueldo que se
autoasignó al principio de su gestión u otros de tipo personal.
“¿Candidato a alcalde de Xalapa,
yooo? ¡Solamente que sea por el PRD”, me contaron que habría respondido el
diputado federal saliente, Ricardo Ahued Bardahuil, cuando le preguntaron
amigos empresarios suyos si era cierta la versión que corre de que aspirará de
nuevo o aceptará una postulación del PRI para repetir en el cargo municipal.
Y es que algunos ya empiezan a
hacer sus cálculos, entre ellos el de la inversión económica que supone una
campaña a presidente municipal de una ciudad del tamaño importancia de Xalapa,
pero además con una fuerte inercia opositora a grado tal que a la capital ya se
le empieza a ver y a considerar como una versión de la Ciudad de México, que ya
se convirtió en una verdadera fortaleza del PRD, por lo cual no se garantiza
ningún triunfo.
Sobre Tlacolulan
Me escribió mi muy querida amiga
y compañera de El Dictamen de
Veracruz, periodista Rocío Rivera Méndez, a propósito de mi columna “Un paraíso
cercano a Xalapa”:
“Amigo: siempre leo y me deleito
con tus artículos, pero leer el de hoy no tienes idea de cuánto me emocionó, y
es que también quedé enamorada de Tlacolulan hace tres años que fui, de noche,
y en la madrugada me toco ver un esplendoroso amanecer, oler ese aire limpio y
saludar a gente amigable que, sin conocerme, me brindó sonrisas. Ahí se quedo
mi corazón, ahí sigue, tanto que espero, algún día Dios me lo permita, vivir
ahí, donde compré, por cierto, un pequeño terreno”.
Por su parte, el abogado Regino
Culebro Gerónimo, me dijo también:
“No puedo dejar pasar más tiempo
para comentar entre tus acertados artículos uno que me ha llamado la
atención por la temática que invita a borrar un poco de nuestras mentes los
recurrentes temas de inseguridad y políticos, el de ‘un paraiso cerca
de Xalapa’. En mi particular punto de vista comparto contigo lo que has
expresado, ya que al igual que tu he disfrutado de esa delicia de
maravillarnos con el entorno de la naturaleza con la que el Creador dotó a esa
región de nuestro estado, además de los ingredientes con los que
aderezaste tu narrativa de ese pueblo tranquilo y tan particular en su forma de
vivir. Mucho te agradecería si en posterior referencia de ese lugar pudieras
mencionar parte de su historia indígena, que según recuerdo hubo un
asentamiento de un cacique, al igual que en Cempoala (un indicio se lee en la
parte frontal de su palacio municipal), que estoy seguro con tu estilo de
escribir será de sumo interés leerte”.
El contador Víctor Manuel Lezama
Ordoñez me pide:
“Ojalá haya chance de acompañarte
a ese hermoso pueblo que describes poéticamente en tu leída columna”.
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