Prosa aprisa
El simbolismo del arco mocho
Arturo Reyes Isidoro
La idea, creo, no ha sido mala.
Todo obstáculo, así sea simbólico, que denote división, sobre todo en
tratándose de pueblos hermanos
conurbados, debe ser derrumbado, como se acaba de hacer en el llamado arco
mocho que marcaba una clara separación entre los municipios de Veracruz y de
Boca del Río.
La construcción que desapareció
el domingo, más que nada marcó una división política entre priistas y panistas,
erigida por los segundos para demarcar un territorio que los blanquiazules
consideraron suyo a partir de que ganaron la presidencia municipal de Boca del
Río, división que continuaba no obstante que a partir del año pasado los
tricolores recuperaron la plaza en la persona de Salvador Manzur Díaz.
Una pregunta que se antoja
natural es por qué tardaron tanto los priistas en dar el paso o en darse cuenta
de que, se supone, ahora son uno solo, de que las administraciones municipales
que gobiernan ambos municipios están gobernadas por personas de un mismo
partido.
Para nadie es un secreto que
tanto la presidenta municipal de Veracruz, Carolina Gudiño Corro, como su
homólogo boqueño, Manzur Díaz, estaban divididos por un pleito de intereses
políticos personales, que no por alguna causa a favor del pueblo, de sus
representados. Ese apretón de manos que se dieron el domingo, en el fondo es
difícil de creer que los concilie de veras, que al fin y al cabo son políticos.
Si se recuerda, el propio presidente municipal llegó a manejar la idea, el año
pasado, de organizar su propio Carnaval, cuando lo que se imponía, y finalmente
se impuso, era conjuntar esfuerzos y optimizar recursos para un mejor festival,
pues al fin y al cabo el festejo comprendía a los dos municipios.
Más bien es de creerse que la
piqueta, el marro y la pesada grúa del domingo, aparte de, en lo material,
simbolizar o querer simbolizar el inicio del derrumbe del PAN en la zona
conurbada, también simbolizó el inicio, a ojos vista, con todos los reflectores
encima, de la precandidatura del todavía alcalde de Boca del Río a diputado
local por el distrito, aunque, hasta donde llegan los comentarios, no se
descarta tampoco que en una de esas, si las circunstancias se llegaran a
presentar a su favor, pudiera entrar de relevo en lugar de Gerardo Buganza
Salmerón como secretario de Gobierno en el corto plazo. De todos modos, forzado
por las circunstancias, Manzur habría salido a atender a las manifestantes
“fresas” de la Riviera Veracruzana y a resolverles favorablemente, ya como
parte de su cruzada en busca del voto popular.
¿Gana la pugna política y
personal que han traído Carolina Gudiño Corro si se mantiene como alcaldesa y
pierde Salvador Manzur Díaz si deja la presidencia municipal y se va como
candidato o a otro cargo? La respuesta estaría en la consideración de que, en
todo caso, Manzur brincaría a otra posición que lo mantendría vigente en una
representación popular para los próximos tres años, mientras que la tuxtepecana
concluiría su gestión y, acaso momentáneamente, su carrera política el próximo
año.
Pero más allá de todo lo
anterior, un hecho cierto es que, a capricho de políticos, el dinero del pueblo
es utilizado para sus intereses partidistas y, finalmente, votado a la basura,
a los escombros, como en este caso, pues
de buenas a primeras se hicieron polvo 6 millones de pesos que los panistas
habían utilizado para el arco y los priistas han decidido demoler.
Aunque no es asunto mayor para
los políticos en el poder, no estaría mal que los nuevos diputados federales
legislaran para evitar estos despilfarros levantando este tipo de arcos o que
impidieran por ley que los edificios públicos sean modificados a capricho de
las autoridades según su procedencia partidista, como pasó en el pasado
reciente con la llegada de los panistas a la Presidencia y a presidencias
municipales y entonces palacios municipales, escuelas, oficinas públicas,
calles, puentes, postes, etcétera, fueron pintados de azul, mientras que los
priistas hicieron lo mismo, aunque utilizando el color rojo en las
demarcaciones bajo su dominio político administrativo. Millones y millones de
pesos se votaron en pintura cada tres años cuando hubo alternancia en el poder
municipal de panistas y priistas y hasta perredistas, mientras que las obras
urgentes y necesarias han tenido que estar esperando.
El caos en Xalapa, ayer
Vaya terrible caos vehicular, a
causa del embotellamiento que causó en sus estrechas calles una manifestación
de taxistas de la CNOP-PRI, la que vivió ayer la capital del estado buena parte
del día.
Los chafiretes tricolores
acusaron al secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, de no entregarles
concesiones de transporte que, según ellos, pagaron desde la administración
anterior, y sí darlas a miembros de otras organizaciones distintas a las de su
partido.
Lo que llama la atención es que
no se haya evitado la manifestación, pues cuando se quiere se impiden para
evitar el caos en el centro de la capital, y que se haya dado cuando son cada
vez más insistentes los rumores de su posible salida del cargo para ir a ocupar
la candidatura a la presidencia municipal de Córdoba, su tierra.
Según las versiones, el ingeniero
Buganza sería el único personaje que podría enfrentar con éxito a los panistas
en el próximo proceso electoral municipal, pues sondeos internos y encuestas lo
posesionarían como la persona a la que la mayoría de las corrientes cordobesas
apoyarían, ya que de otra manera los blanquiazules pondrían en riesgo el
triunfo tricolor con un candidato fuerte como lo será el veterinario y
filósofo, ahora subsecretario de Ordenamiento de la Propiedad Rural de la SRA,
Jaime Tomás Ríos Bernal.
Mientras si son peras o son
manzanas, se barajan varios nombres para sucederlo: Alberto Silva Ramos,
Francisco Portilla Bonilla y Salvador Manzur Díaz, entre los que más son mencionados,
actualmente todos ellos alcaldes, el primero de Tuxpan, el segundo de Córdoba y
el tercero de Boca del Río.
En el caso de uno de ellos,
Alberto Silva Ramos se enfila de todos modos a la candidatura priista a la
diputación local por su distrito, Tuxpan, con miras a convertirse en el próximo
líder de la bancada tricolor en el Congreso local, candidatura que estaría
garantizada por la preferencia electoral que tiene merced a su buen trabajo
como presidente municipal, mismo caso en el que está ahora el alcalde de Poza
Rica, Juan Alfredo Gándara Andrade, cuyos sondeos y encuestas lo favorecen y
sería el único que garantizaría un triunfo de su partido.
Volviendo al secretario de
Gobierno, de todos modos atendió otro problema de taxistas, pero éstos de la
CTM.
Erick permanecerá
Esta semana concluye agosto.
Mediarán solo dos meses para que, de acuerdo a la ley, inicie el proceso
electoral local y municipal de 2013, el próximo 3 de noviembre. Se sabe que
poco antes se celebrará Consejo Político Estatal del PRI para confirmar en el
cargo a Erick Lagos Hernández, de modo que éste conducirá los trabajos de su
partido en el año electoral.
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