Prosa aprisa
Su bebé muerto y en un botellón
Arturo Reyes Isidoro
No me imagino –y Dios quiera y
nunca me ponga en esa prueba con ninguno de mis familiares– qué se debe sentir
y qué impresión debe quedar para el resto de los días en que uno viva, que un
día, de pronto, a uno le entreguen a su recién nacido hijo muerto y dentro de
una botella (un galón) de plástico.
El domingo, los servicios médicos
públicos de Veracruz se llenaron de oprobio cuando luego de dar a luz a unos
gemelos, la joven Martha Luisa Rodríguez Mena recibió de los médicos del
Hospital Regional de Alta Especialidad de Veracruz, dentro un galón de plástico,
a uno de ellos sin vida, sin recibir mayor explicación.
En el portal alcalorpolitico.com se publicó que en entrevista con el padre de los
gemelos, Carlos Rodríguez Castro, éste explicó que el domingo, tras dar a luz
su esposa, los médicos entraron en contradicciones, toda vez que le informaron
primero que uno de los bebés había fallecido al nacer, para luego contradecirse
diciendo que tenía 17 semanas de muerto en el vientre.
La foto del joven y adolorido
padre sosteniendo el galón de plástico con su hijo muerto adentro es patética a
la vez que vergonzosa.
Esta vez, por lo menos, el
secretario de Salud estatal, Pablo Anaya Rivera, como reacción, sin dar el nombre, anunció que
fue dado de baja el médico residente del Hospital Regional de Alta Especialidad
de Veracruz que incumplió la norma establecida con los restos del bebé y que se
inició la investigación correspondiente para deslindar responsabilidades y
conocer si hay más personal involucrado.
Por qué no decir la verdad
Yo mismo estuve muchos años en el
Gobierno del Estado, en el área de prensa oficial, y siempre me pregunté por
qué las autoridades buscaban complicársela cuando de informar en especial de
algunos casos se trataba. Nunca entendí por qué no se era directo y se decía la
verdad, tal cual sucedían las cosas, cuando tenía lugar algo que se consideraba
fuera de lo normal, máxime que no se generaba ningún problema para nadie y en cambio
se despertaba la sospecha si se mentía pues finalmente la gente se enteraba y
bien del asunto que se trataba de desvirtuar o de ocultar.
Nunca se me olvida que un día, en
el gobierno de Miguel Alemán Velasco, éste amaneció indispuesto a causa de un resfriado
y por lo tanto hubo que alterar la agenda de actividades del día. Y entonces se
generó un problema innecesario cuando las personas más cercanas de su equipo de
gobierno empezaron a cuestionar qué se iba a decir a la opinión pública pues ya
estaban anunciados algunos actos.
Cada quien daba su pretexto y
cada quién quería tener la razón y aquello era una verdadera melé verbal, un
cuento de nunca acabar, hasta que el
licenciado Alemán, que había guardado silencio en forma prudente, pidió a todos
que se calmaran y resolvió el asunto con un sentido práctico, con sentido común
y con la mayor sencillez: Dejen de complicársela –dijo–, simple y sencillamente
digan la verdad. Y sanseacabó el problema. Así se hizo y no sucedió nada.
Esto lo traigo a cuento porque el
sábado un escueto comunicado oficial nos anunció que “Una falla mecánica obligó
a que un helicóptero del Gobierno del Estado de Veracruz aterrizara de
emergencia en la comunidad La Rosa, del municipio de Tlaxco, en el estado de
Tlaxcala, resultando ilesos todos sus ocupantes”. Hasta ahí, todo bien. Pero
resulta que al día siguiente, cuando algunos medios dieron a conocer
fotografías que mostraban lo que verdaderamente había pasado, resultó que no se
había tratado de ningún aterrizaje de emergencia sino de un verdadero madrazo
–disculpa lector, lectora, que utilice un lenguaje tan castizo del habla
popular, pero con él no necesito más adjetivos y descripciones, porque todos lo
entendemos, y bien– en el que de milagro el secretario de Seguridad Pública,
Arturo Bermúdez Zurita, y cuatro acompañantes salvaron la vida, pues la nave
quedó semidestrozada y volcada; claro, a menos que se trate de una nueva forma
de aterrizar.
Me preguntó en qué hubiera dañado
la imagen del gobierno si se hubiera dicho la verdad. Por eso luego nace la desconfianza
y la incredulidad… y las especulaciones.
Bermúdez y acompañantes tuvieron
que ser hospitalizados en esta capital y al parecer no hubo lesiones de
consecuencia. En lo personal, me congratula que el atento y caballeroso
secretario de Seguridad Pública halla resultado ileso, así como las personas
que iban con él.
No bajan la guardia
Ahí están. Ahí van. Los Yunes del
PRI, senadores electos, no dejan caer la inercia que los llevó al triunfo el
pasado 1 de julio y cada quien, a su manera, mantiene su presencia con los
diversos sectores del estado.
El domingo, Héctor Yunes Landa
estuvo en Papantla, cosas de la vida, en la colonia ¡Fidel Herrera Beltrán!
–tanto que lo quiere– para agradecer a quienes lo apoyaron en las urnas. Su
recorrido se lo organizó Filemón Ramírez, ex diputado local –viejo compañero
mío de estudios en Xalapa, en nuestra juventud–, quien ahora preside la
“Alianza suma de amigos”.
Héctor sueña, quiere la
gubernatura y no va a cejar en su empeño para tratar de obtener la nominación
de su partido en 2016. De ahí que esa va ser su tónica de aquí en adelante, que
el próximo año va a tratar de incrementar con el pretexto de venir a apoyar las
campañas de candidatos a presidentes municipales.
Por su parte, José “Pepe” Yunes
Zorilla cumplió ayer en su rancho “San Julián”, municipio de Perote, el
compromiso de una comida que había ofrecido desde el mes pasado a un grupo de
amigos suyos, un convivio caracterizado por la bonhomía de su padre, José Yunes
Suárez, en la que se pasó una tarde verdaderamente agradable, cuarteto de
guitarristas de por medio.
Ahí, sentados a su mesa, estaban
los ex presidentes del Comité Directivo Estatal del PRI, compañeros suyos en el
cargo, Carlos Brito Gómez, Guillermo Zúñiga Martínez y Gonzalo Morgado Huesca,
los periodistas Víctor Murguía Velázquez, Joaquín Rosas Garcés, Sergio González
Levet, José Ortiz Medina, Juan Antonio Nemi Dib (sigue siendo el propietario de
Radiover, la estación de radio por internet
y del portal del mismo nombre) y el hermano del anfitrión, también colega, Ramsés
Yunes Zorrilla.
Igualmente, Salvador Valencia
Carmona, Evaristo Morales Huerta, Armando López Contreras, Carlos Carballal y
Julián Yunes, una reunión en la que, contra lo que se pudiera pensar, se habló
de todo menos de política.
Continúa la inseguridad
No puedo menos que expresarle
toda mi solidaridad y reiterarle mi aprecio y consideración a mi amiga la
Procuradora de la Defensa del Menor, el Indígena y la Familia, Adelina Trujillo
Landa, por el robo y saqueo de sus pertenencias de que fue víctima en días
pasados en su domicilio particular en Xalapa. En realidad es la segunda ocasión
que le ocurre (la otra fue en el sexenio anterior) y no puede uno dejar de
señalar que, lamentablemente, se mantiene el índice de delincuencia común y que
no hay resultados con la detención de los responsables. Adelina es una mujer
muy trabajadora y es comprensible que le afecte una acción de esa naturaleza,
que en un momento le quite lo que ha logrado con muchos años de esfuerzo y
sacrificio.
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