Prosa aprisa
También
tenemos nuestro “Ecce Homo”
Arturo Reyes Isidoro
Los ecos del escándalo, sobre
todo de burla, que desató en todo el mundo aún persisten. La historia es
sencilla: en Borja, Zaragoza, España, al ver que se estaba deteriorando una
pintura de finales del siglo XIX que representa a un Cristo coronado de
espinas, una buena mujer, octogenaria de 82 años, Cecilia Giménez, decidió
restaurarla por cuenta propia para lo cual utilizó –es de suponerse– una brocha
gorda. El resultado ha sido un desfiguro de la imagen que ahora parece más de
un mono que la de un rostro humano, de una divinidad.
Según una hermana de la autora,
ella inició el trabajo de “restauración” pero tuvo que salir de su pueblo y por
eso no lo concluyó, pero cuando regreso
el escándalo mundial, sobre todo en el mundo de la cultura, ya estaba en su
apogeo, pues algún curioso se dio cuenta del terrible daño y lo echó a volar en
las redes sociales. Hoy son miles y miles los visitantes que han desfilado por
el Santuario de la Misericordia, que así se llama el templo, sobre todo para
reírse y regocijarse del trabajo de la “pintora” quien, pobre, hasta sufrió un
ataque de angustia al saberse el hazmerreir de todo el mundo.
Pero esta referencia la hago
porque ahora he leído con sorpresa en el portal alcalorpolitico.com que en la Sierra de Zongolica, concretamente en
Tehuipango, también tenemos nuestra versión de un “Ecce Homo” pues el párroco
del lugar, cuyo nombre no se da a conocer, también se sintió un experto en
restauración, él de arqueología, por lo que queriendo rehacer una pirámide en
un lugar llamado Amoltepec dañó sitios arqueológicos al grado de estar ahora en
la mira del Instituto Nacional de Antropología e Historia que estudia si
presenta denuncia legal en su contra.
Según el arqueólogo Fernando
Miranda, del INAH, el sacerdote-antropólogo (es un decir) causó afectaciones
que se presumen “no sólo lo que reconstruyó en Amoltepec, sino que causaron
alguna destrucción en alguna estructura arqueológica, no sé si de Tepantipa o
algún otro lugar que tenía pinturas”, y dijo que el problema ahí es grave ya
que los 19 bloques de piedra con restos de pintura color rojo fueron muy
dañados y “la investigación la tiene que hacer personal del Instituto en
Veracruz. Un grupo de arqueólogos visitará este punto, será en próximas
fechas”, aunque aquí, a diferencia de Borja, España, el caso presenta riesgo de
conflicto social por el actuar del párroco. El consuelo que le debe quedar a
éste es que, por lo menos, a diferencia de Cecilia Giménez, él hasta ahora no
es el hazmerreir de nadie. Y ojalá y no lo sea pues no se puede pensar que obró
de mala fe.
Por el gancho publicitario que
representarían, no estaría mal que se pensara traer como invitados especiales
para el próximo Hay Festival Xalapa 2012 tanto a Cecilia como al párroco, o a
poco no.
Habrá ruido político a partir del sábado
Viene el último informe del
presidente Calderón, la declaratoria oficial del nuevo Presidente de México y
el inicio de la cuenta regresiva del régimen panista, que quién sabe cuántos
lustros habrán de pasar para que tenga la oportunidad real de volver al poder.
Por las versiones que se tienen,
todo indica que a partir del próximo sábado, cuando se instale el nuevo
Congreso Federal empezará a envolver al país una vorágine de noticias, que
aunque todavía no sea declarado constitucionalmente Presidente, contendrá ya el
sello de Enrique Peña Nieto.
Por lo menos de entrada, acaso
sea solo para legitimar plenamente su llegada al poder, en el círculo del
mexiquense se maneja que las primeras iniciativas de ley que se enviarán al
Congreso son para dar respuesta a muchos reclamos y protestas ciudadanas, en
especial al del hastío de los mexicanos por la corrupción imperante.
En ese sentido, se maneja en el
altiplano, va también la iniciativa de transparencia de las administraciones
públicas, pero ahora no solo de las dependencias federales, sino también las
estatales y municipales, por lo que habrá de estar pendientes de los contenidos
de las iniciativas ya anunciadas pero poco o nada conocidas en su fondo.
Cuando comento qué quien sabe
cuántos lustros tomará al PAN regresar a Los Pinos, lo digo siempre de acuerdo
a lo que sale del equipo peñista, de que el virtual nuevo Presidente viene con
el deseo de hacer verdaderos cambios en el quehacer gubernamental del país y
que para ello si es necesario actuará contra políticos y autoridades de su
mismo partido.
Si Peña Nieto toma decisiones
valientes que alienten a los mexicanos, entonces no solo se va a legitimar
plenamente, sino que puede recuperar la confianza y la credibilidad ciudadanas
que en un momento se depositaron en los panistas y que éstos echaron por la
borda.
Siempre según lo que se filtra en
el De Efe, lo que sí es que el nuevo Presidente asumirá el control político
pleno no solo de la vida diaria de México, sino de su partido y todo lo que
tenga que ver con su partido, incluyendo asuntos estatales y municipales, en su
afán de sacar adelante su proyecto que dará a conocer cuando le impongan la
Banda Presidencial.
Se intuye la llegada de un
presidente fuerte, políticamente hablando, como los hubo en el pasado priista,
pero consciente de que la sociedad, este México es otro y, según, está
dispuesto a utilizar su poder para saldar pendientes, acabar con lastres,
iniciar una nueva etapa en la historia del país e ir en comunión con los
intereses populares.
Hay quienes hablan de verdaderos
golpes de timón, de medidas que se verán hasta espectaculares, de anuncios que
cimbrarán al país y a muchos estados, en los que se arrasará parejo. Veremos,
dijo el ciego.
La verdad es que los mexicanos
estamos tan escamados por tantas promesas que se nos hacen cada seis años en el
renuevo del gobierno federal, que resulta difícil creer y menos estar
convencidos de lo que se nos anuncia, pero la esperanza de que por fin las
cosas cambiarán no puede ni debe morir, porque la lucha por el reclamo a lo que
tenemos derecho debe ser diaria.
El país, los mexicanos están,
estamos dolidos. Con la llegada del panismo al poder pensábamos que las cosas
cambiarían. Hoy, a doce años de distancia, la desilusión es general. A los
graves problemas de inseguridad, que nos tienen en la zozobra, las amas de casa
viven otro igual o peor: el del alza de los precios de los productos básicos.
Ahí es donde el ciudadano más puede medir el fracaso de los gobiernos panistas.
Pero hay otro sector de la
población, fuerte, considerable, cuantioso, que también está muy dolido y
decepcionado: el de tendencia de izquierda, que está convencido de que se
cometió fraude electoral contra su candidato presidencial. Su enojo, su coraje,
está vivo, latente, y su reacción en el estado, si el que llega al poder no
actúa en forma decidida dando claras señales de que va en serio en sus
pretensiones, como la de acabar con la corrupción, ya la veremos en las urnas
el próximo año.
Insisto, allegados al círculo peñanietista
adelantan buenas nuevas; que habrá ruido favorable para la población, que se
acabarán cotos de poder que atienden intereses personales o de grupo, que se
impondrá orden institucional en todo el país, bajo una sola directriz y que se
acabarán los privilegios. Yo hasta no ver, no habré de creer, pero les doy el
beneficio de la duda. Esperemos programas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario